Ante la protesta de algunos sectores por la implementación de la educación sexual en los colegios del país, Vacío hace un repaso sobre la importancia de este tema.

La gente tiene sexo. La gente siempre ha tenido sexo y las formas de practicarlo son tan variadas y entretenidas, que no acaban de inventarse.

Tienen sexo personas de todas las edades, etnias, países, religiones y clases sociales. Lo tienen adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad y con votos de castidad. Lo hacen solas, con alguien de su mismo sexo, de otro o de ambos; en tríos, cuartetos u orgías. Se practica por placer, con fines reproductivos y hasta como método de calefacción.

Tan básica es en la vida, que la sexualidad ha sido declarada un derecho humano. Todas las personas tenemos una garantía universal de libertad, autonomía, privacidad y placer sexual. No importa si nos gustan hombres, mujeres o todo el espectro del medio — sean cis,  trans o ninguna de las anteriores.

Lo confirman acuerdos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), la Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969) y la Declaración sobre orientación sexual e identidad de género de la ONU (2008).

Para poder ejercer nuestra sexualidad en óptimas condiciones, estos acuerdos incluyen el acceso a información científicamente respaldada, a servicios de salud y a una educación sexual integral. Sí, integral, como de que une todas las esferas: la personal, la social, la física, la psicológica, la afectiva, la legal.

Costa Rica ha firmado y ratificado todas esas declaraciones y al ser tratados internacionales de derechos humanos, se encuentran por encima de las leyes nacionales y la constitución. Sin embargo, hasta 2012 en el país no había nada cercano a educación sexual formal. Mucho menos integral.

El programa de estudio “Educación para la Afectividad y la Sexualidad” fue implementado en 2013 por el Ministerio de Educación Pública (MEP). Diseñado para ser la educación sexual en el III Ciclo de todos los colegios (séptimo, octavo y noveno), se aprobó en 2011 y fue probado durante 2012, con 11 colegios y 10.962 estudiantes de diversas zonas.

Cuando el piloto se implementó, hubo una gran reacción en contra que provenía principalmente de sectores religiosos. Estos lo calificaron de hedonista, funesto y fatídico. Se presentaron 2000 recursos de amparo ante la Sala Constitucional para detener su enseñanza.

El organismo actuó salomónicamente: quien no quisiera que sus hijos o hijas participaran podía retirarlos de la clase. La decisión significó más bien un fracaso para la oposición, pues solo 31 estudiantes no recibieron permiso. En 2013 más del 98% de las y los colegiales llevaban el curso. De los 217.520 estudiantes, solo 3.807 (1,7%) no participaban en él.

En 2015 las y los costarricenses dejaron claro su apoyo a la educación sexual. Un 83,5% indicó estar de acuerdo con que se brinde en los centros educativos y un 10% se mostró en contra, según la  II Encuesta de Salud Sexual y Reproductiva de 2015.

También opinan que debería empezar a edades más tempranas. El consenso general es alrededor de los 10 años, de acuerdo con la misma Encuesta de Salud Sexual y Reproductiva de 2015.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la II Encuesta de Salud Sexual y Reproductiva de 2015.

¿Cómo cogemos en Tiquicia?

La vida sexual tica se asocia con prácticas sexuales “no seguras”. Por ejemplo, 33% de las personas entrevistadas en la II Encuesta de Salud Sexual y Reproductiva de 2015, aseguró no haber utilizado ningún tipo de protección durante su primera relación sexual.

Solo un 29% usa el preservativo todas las veces y un 44,5% nunca lo utiliza. Además, si lo emplean es principalmente para prevenir un embarazo, ya que el interés de protegerse de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) aplica para 37,6%.

También hay una percepción errónea de cómo prevenir las ITS en las personas jóvenes. Porcentajes importantes afirmaron que con retirar el pene antes de la eyaculación, evitar la eyaculación, utilizar el condón a la hora de eyacular y lavarse los genitales después de la relación o tener solo sexo oral se evita la transmisión del VIH.

El acceso a información sobre sexualidad es alarmante. Cerca de un 30% de personas entre 15 y 35 años afirmó no haber recibido información en temas tan básicos como el funcionamiento de los órganos reproductivos o el derecho a decidir cuándo tener relaciones sexuales, de acuerdo con la II Encuesta Nacional de Juventudes de 2013.

Las fuentes varían según el sexo y la edad, según la II Encuesta de Salud Sexual y Reproductiva. Entre las mujeres de 15 a 34 años la principal es su madre, pero al aumentar la edad recurren a sus parejas o amigos. En cambio, los hombres a partir de los 20 años olvidan a su familia y recurren a las amistades.

Se acude mínimamente a personal de salud y consultar a un profesional en psicología o sexología ni siquiera es una opción.

Los docentes son una fuente de información intermedia. Entre los 15 y 19 años, significan un 24,1% para las mujeres y un 23% para los hombres, después decaen. Pero mundialmente el sistema educativo pinta mucho más en la cultura sexual de un país.

Armando la educación sexual

La forma de enseñar sobre sexo ha cambiado a lo largo de la historia. Varía según las necesidades, intereses y depende de un consenso social y muchas veces moral. Félix López Sánchez, en el libro “La educación sexual” plantea 4 modelos que engloban las corrientes que esta ha tenido en la historia: de riesgos, moral, revolucionario y biográfico.

Surge después de la IGM. Ante el riesgo de enfermedades de transmisión sexual y embarazo no deseado. Está en manos del Ministerio de Salud y los profesionales en esta área.

Educación sexual para la abstinencia. Se basa en la religión, el matrimonio heterosexual y la procreación.

 

Fue el modelo de la URSS y se asocia al freudo-marxismo. Considera que debe contribuir a la conciencia crítica sobre el sentido de la explotación social y la represión sexual.

Basado en fundamentos científicos, democráticos y abiertos. En estrecha relación con las declaraciones de los derechos humanos. Busca la  secularización del Estado.

Una nación de adolescentes abstemios

En 2012, el estado de Mississippi en Estados Unidos tenía los índices más altos de embarazo adolescente de Estados Unidos, con 55 nacimientos por cada 1000. Este estado no demanda educación sexual en los centros educativos, pero cuando es impartida, se brindan programas de “sólo abstinencia”. Aquí, como en otros 19 estados, las y los jóvenes se comprometen a ser vírgenes hasta el matrimonio.

En Estados Unidos, 37 de 52 estados exigen que en la educación sexual se incluya la abstinencia. 11 simplemente la abarcan dentro de su programa, pero 26 exigen que se enseñe como el mejor método y el único moralmente correcto.  

Un reporte federal de 2007 mostró que los programas que enseñaban sólo abstinencia no tenían impacto en los índices reales de abstinencia. Por el contrario, la Universidad de Washington indicó en un estudio que quienes reciben una educación sexual integral son 60% menos propensos a dejar embarazada a alguien o a quedar embarazadas.

Este es el caso de New Hampshire, que en 2012 tuvo los índice más bajos de embarazo adolescente, 16 por cada 1000. Aquí la educación incluye la abstinencia, los métodos anticonceptivos y las formas de evitar ITS. También se enseñan habilidades interpersonales y comunicacionales.

  • 13 estados exigen  que la educación sexual sea médicamente respaldada.
  • California y Louisiana prohibieron la promoción de religión en la educación sexual.
  • 8 estados exigen que no tenga contenidos racistas y que sea culturalmente apropiada. 
  • 13 estados incluyen la orientación sexual: 9 desde una perspectiva inclusiva y 4 exigen que se imparta ÚNICAMENTE INFORMACIÓN NEGATIVA sobre el tema.

En 2014 datos del U.S. Department of Health & Human Services confirmaron otra vez la tendencia. Los primeros lugares en número de embarazos los tenían Arkansas, Oklahoma y Mississippi, todos abstemios. Ese año New Hampshire fue penúltimo.

A pesar de que los programas de sólo abstinencia han sido ampliamente criticados por organizaciones como la Asociación Estadounidense de Psicología, la Asociación Médica Estadounidense, la Asociación Nacional de Psicólogos Educativos y la Asociación Estadounidense de Salud Pública,  siguen teniendo gran peso.

El año pasado el Congreso Estadounidense aprobó un presupuesto de $85 millones para programas de abstinencia. Este monto incluye $10 millones para grupos comunitarios que imparten programas que enseñan únicamente la abstinencia hasta el matrimonio.

Condones con sabor a fresa

Mientras EEUU es conocido por reality shows como Teen Mom o 16 and pregnant, oportunistas de los altos índices de embarazo adolescente; la Televisión Pública sueca tiene a Willie y Twinkle, un pene y una vulva animados que enseñan a las personas más pequeñas sobre sexo.

Suecia es aplaudido por ser el mayor referente de educación sexual en el mundo. Implementada como asignatura obligatoria en los colegios desde 1955, comienza a los 11 años, en quinto grado, y continúa hasta la secundaria.

Alrededor de los 14 años, es normal que las y los estudiantes suecos vuelvan a casa con sus mochilas llenas de preservativos. No los compraron sin permiso, se los dieron sus maestros, consejeros o el personal médico. La razón es lógica: prevenir embarazos e ITS entre adolescentes que, sí, tienen sexo.

Por lo general, las escuelas forman un equipo compuesto por profesores, una enfermera y un consejero, con el fin de abordar un mayor espectro de temas. Los contenidos se ajustan a las etapas de desarrollo de cada edad, tanto física como psicológicamente.

Se trata la pubertad, el desarrollo del cuerpo, la salud, la identidad personal, el género y el amor. Aprenden que la diversidad sexual es normal y que es inaceptable discriminar a alguien por su orientación sexual.

Igualmente se aborda la primera vez, la masturbación, la pornografía, los métodos anticonceptivos, las ITS y el aborto. Allí las mujeres pueden abortar hasta la semana 12 de gestación, con el único requisito de consultarlo antes con un médico.

Mientras que en Estados Unidos un 88% de los centros educativos permite que las madres y los padres excluyan a sus hijos o hijas de la educación sexual, el gobierno sueco eliminó esta opción, por considerarla contraproducente y peligrosa. Los resultados hablan por sí solos.

En 2011 Suecia registró 8 embarazos adolescentes por cada 1000, el índice más bajo del mundo.  Sus números comenzaron a descender a partir de 1970, cuando registraba 16 por cada 1000, hasta reducirse a la mitad en cuarenta años. Además tienen un índice de abortos muy bajo, en 2008 igualó el último lugar con Alemania: 8 por cada 1000 nacimientos.

Los suecos alimentan y disfrutan el resultado de un proceso, que abarca muchos más aspectos de la vida que tener o no tener sexo, usar o no usar condón. Busca lo integral. ¿Y en Costa Rica qué buscamos?

60 minutos semanales

La Educación para la Afectividad y la Sexualidad forma parte del contenido de Ciencias en séptimo, octavo y noveno año de secundaria. En 2012 el MEP decidió condensar los contenidos de la materia en cuatro de las cinco lecciones semanales, para destinar la última a este tema.

La responsabilidad recayó en las y los docentes de la materia porque, pensando como el MEP, eso evitaría el despido de personal que es capaz de impartir el contenido de sexualidad. En palabras del ex-ministro de Educación Leonardo Garnier: “Nos parecía que los profesores de Ciencias son más abiertos por su propia formación. Además, ellos ya están capacitados en la parte biológica, entonces era más fácil capacitarlos en la parte de afectividad”.

Fabrizzio, profesor de Ciencias en un colegio técnico profesional en Cartago, y Lucía, docente de la misma materia en un colegio católico subvencionado en San José, opinan distinto.

Para Lucía “lo que nosotros vemos de sexualidad [en la universidad] son los procesos biológicos, a nivel de sistema reproductor, es decir la parte técnica de cómo tratarla a nivel humano, no la parte social”.

Fabrizzio opina que curricularmente tiene sentido que el docente de ciencias sea la persona más indicada, “pero la sexualidad como se plantea en el MEP se refiere a convivencia y respeto, uno pensaría que el profesor de psicología podría darle ese enfoque más social” agregó.

Tratando de compensar los vacíos, en 2013 el MEP realizó una capacitación de personal sobre el programa. El despacho de la actual ministra de educación Sonia Marta Mora, explicó que “siempre que se aprueba un Programa de estudios, se realiza un proceso de capacitación al personal docente, a cargo de la Dirección Curricular”.

A fecha de hoy se ha capacitado a más de 6 mil orientadores y docentes de Ciencias, según información otorgada por el MEP.

“Sí hubo actualización docente pero no para todas las personas. En el MEP tienden mucho a capacitar a una persona para que esa divulgue la información, pero ¿qué podés aprender en una capacitación donde vas una vez al mes por cuatro horas?” comentó Fabrizzio.

La ministra Mora afirmó en un entrevista brindada a La Nación en abril de 2017, que tras una revisión de la Educación para la Afectividad y la Sexualidad, encontraron que las y los estudiantes consideran que “es de calidad, es pertinente y oportuna, que los profesores están preparados”.

Sin embargo, la experiencia de docentes es distinta.

Una consultoría hecha al Programa por el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), reveló que muchos docentes no se sienten capacitados del todo para hablar de sexualidad con el estudiantado. Les cuesta explicar los conceptos, seguir la metodología y abordar dudas y consultas dentro del aula, especialmente en cuanto a diversidad sexual, placer y pornografía.

Lo que estamos aprendiendo

Darien Jiménez tiene 15 años y estudia en un Liceo Experimental Bilingüe de San José. Es parte de la segunda generación de estudiantes en llevar completo el Programa de Afectividad y Sexualidad Integral o como él mismo lo llama, PASI.

Por lo que el MEP propone, Darien ya debería manejarse con fluidez por una serie de temas sobre salud sexual y reproductiva, afectividad, placer y bienestar, producto de tres años de clases. Por lo que él cuenta, solo en octavo año recibió lecciones con seriedad y lo que aprendió se resume en cómo usar algunos métodos anticonceptivos.

Matriz temática de Afectividad y Sexualidad

Nivel Tema horizontal I Trimestre: Afectividad y vínculo II Trimestre: Aspectos biológicos y culturales III Trimestre: Salud y toma de decisiones
Sétimo Conceptos básicos de sexualidad Afectividad y sexualidad integral Placer y bienestar Impacto de las condiciones familiares, sociales y culturales en el desarrollo de la sexualidad
Octavo Condiciones físicas, emocionales, éticas y culturales en la vivencia de la sexualidad Impulso sexual y presión de grupo Mitos sobre la vivencia sexual Efectos del entorno familiar y social en el desarrollo de la persona y su sexualidad
Noveno Estrategias para una vivencia sexual saludable, responsable y placentera Formas de expresar afecto y de conciliar las diferencias Corresponsabilidad de hombres y mujeres en la salud sexual y reproductiva Estrategias para identificar y mitigar o evitar impactos negativos del entorno en el desarrollo de la sexualidad

Fuente: Elaboración propia a partir del Programa de Estudio de Ciencias de Tercer Ciclo del MEP.

En sétimo y noveno PASI (Programa de Afectividad y Sexualidad Integral) no fue una materia específica, solo se hablaba del tema si surgía. Pero incluso con la lección semanal de octavo, “no era una clase donde la gente le diera mucha importancia, no se le dedicaba mayor tiempo a eso” explica Darien.

De las 26 personas que integraban su sección, unas 11 no llevaban el curso, la mayoría porque no quería, para poder tener una lección libre. “Era una clase que se tenía que dar casi que por obligación, pero no era que nadie decía “Que chiva PASI” contó Darien.

El profe Fabrizzio comenta que en el colegio en el que trabaja “los papás mandan una carta si no quieren [que sus hijos] reciban sexualidad. Llega la mayoría (del estudiantado), porque no es evaluado, porque no los ponés a trabajar. Si los ponés en grupos de discusión, ellos no hablan”.

El despacho de la Ministra de Educación explicó que las clases de sexualidad únicamente se pueden evaluar en el rubro de “trabajo cotidiano”. Entonces, los resultados se miden en si hay o no embarazos no deseados, si se contagian de una infección de transmisión sexual, si replican prácticas machistas en sus relaciones, etc. Sin embargo, el programa no lleva suficiente tiempo para ser evaluado a través de estos criterios.

La experiencia de jóvenes egresados en 2016, que llevaron solo un año del PASI, no dista mucho.

Jorge, graduado del Colegio Humanístico, fue a un liceo en Heredia de séptimo a noveno. “En el liceo, nunca usé ningún tipo de libros. Nada más llegaba el profe de ciencias que agarraba una lección a la semana y hablaba de enfermedades de transmisión sexual. Nunca vimos un condón, nunca hablamos de masturbación. En general, era súper retrógrada” comentó.

“En el Humanístico sí hablábamos mucho de ese tema porque éramos personas diferentes y había otros ideales. No recibíamos el taller de sexualidad como tal, sino que discutíamos el tema en clase”, agregó.

Mariel también fue a un colegio público y su experiencia no fue positiva. “El curso me pareció bastante vago. Funcionó los primeros días que nos hablaban de relaciones humanas, pero nunca llegamos a lo concreto o lo práctico. Yo tuve que investigar los métodos anticonceptivos por mí misma”, recuerda.

Ariana fue a un liceo en Alajuela y tuvo una experiencia muy distinta. “Fue una clase bonita y útil. El enfoque era informativo: nos habló mucho de ETS y anticonceptivos”, cuenta. “También nos explicó sobre la responsabilidad de tener pareja o amigos y los sentimientos que uno puede tener”.

Eso sí, no es culpa del sistema público. Francella estuvo en distintos colegios privados y en ninguno recibió clases de educación sexual. Su experiencia se parece a la de Fabiola, quien también estuvo en un colegio privado y “vio los contenidos porque tenía que verlos”, más desde una perspectiva ‘técnica’ que una holística.

Pero Orlando también fue a un colegio privado y le pareció “que la docente a cargo abordó muy bien el tema. Había un ambiente muy cómodo en que se propiciaban las preguntas y explicó ampliamente conceptos ligados a sexualidad”. ¿Entonces qué pasa?

Ideologías de más

Aunque la implementación del programa fue general en los colegios públicos, en los privados o subvencionados es distinto. Estos toman como base mínima la currícula de los programas del MEP y a partir de ahí pueden ampliar los contenidos. Eso significa que se puede variar mucho dependiendo del centro, por ejemplo, si es religioso.

La profe Lucía enseña en un colegio católico y realizó una propuesta para impartir clases de sexualidad con algunos de los temas incluidos por el MEP. La propuesta fue rechazada por la dirección y se decidió que en su lugar, el tema sería abordado por cada docente guía.

La recién egresada Alexandra señala el peligro de esta práctica. “Los profesores [de Sexualidad] no pueden ser cualquier persona que dé [clases de] Biología o Ciencias. Desde mi perspectiva deberían ser muy bien evaluados y preparados. Deberían ser personas sin prejuicios, que fomenten un espacio para todos. No es mi caso, pero imagino que una persona homosexual o transexual no se sentiría igual de cómoda recibiendo este tipo de clases”.

Y tiene toda la razón. Una persona con sesgos morales podría censurar prácticas con las que no esté de acuerdo, promover un ambiente en el cual se entienda al sexo como algo de lo que no se habla o inducir al error en cuanto a temas de salud y seguridad.

Aunque el Ministerio ha generado espacios formales de reflexión, como el Día contra la homolesbobitransfobia, y espacios de sensibilización a las personas funcionarias, no necesariamente son acciones efectivas en su totalidad.

Hay mecanismos para denunciar la discriminación y una entidad competente (La Dirección de Vida Estudiantil y la Contraloría de Derechos Estudiantiles), pero no necesariamente toda violencia es formal y explícita. Incluso la falta de información puede resultar dañina.

Una nueva forma de ver

La Política Nacional de Sexualidad que Costa Rica aprobó del 2010 al 2021 dice que ejercer una sexualidad integral nos obliga a hablar, analizar y sobre todo cuestionar y re-significar el ser mujer y hombre, las enseñanzas de cómo es y cómo debe ser el cuerpo de cada uno, los poderes asignados a esa sexualidad, las prácticas sexuales, las creencias, valores y mandatos que norman la sexualidad y la experiencia particular que cada persona vive.

Las formas de lograrlo que propone: compromiso político, políticas públicas, legislación, educación. Algunas de estas se han comenzado a mover.

El MEP se declaró como espacio libre de discriminación por motivo de orientación sexual e identidad de género en 2015. Ese año el Poder Ejecutivo emitió un decreto para erradicar de sus instituciones la discriminación hacia la población sexualmente diversa. Un año después la Ministra de Educación firmó la resolución que permite que las personas estudiantes sean reconocidas según su identidad de género en carnés, pruebas, expedientes y títulos del MEP.

Desde su entrada en labores, este Ministerio de Educación trabaja una reforma a la educación sexual del país. La ministra Sonia Mora lo resume en palabras simples: “Hay que ir más allá”.  Se trata de un plan que está en todas las materias y que agrega temas clave como derechos humanos, diversidad sexual y género.

El Programa para una Sexualidad y Afectividad Integral que comenzó a regir en el 2013 constituye la base sobre la cual el MEP trabajó una reforma al mismo, que se anunció  el pasado 5 de Julio mediante una conferencia de prensa con la ministra Sonia Marta Mora.

En concreto esta reforma consiste en un modelo mixto que contiene dos programas. El primero establece espacios curriculares específicos en tercer ciclo (sétimo, octavo y noveno) integrados a la materia de ciencias. El segundo es un programa específico para educación diversificada (décimo y undécimo año) en el cual la educación para la sexualidad y afectividad integral se implementará como una asignatura impartida por docentes de psicología.  

La mayor parte del trabajo implementado al Programa que rige desde el 2013, se ha concentrado en la revisión y mejora del mismo para alinearlo a la nueva política curricular del MEP, la cual fue aprobada en el 2016 por el Consejo Superior de Educación.

La reforma se amplió a modelo mixto porque no sólo plantea abordar la educación sexual y afectiva desde un punto de vista curricular, sino también uno co-curricular. Es decir, se planea posicionar el tema a través de diversas estrategias y actividades extra clase  (festivales, trabajo con instituciones alternas, jornadas). Sin embargo, esto dependerá de las capacidades e interés de cada centro educativo.

Según la asesora de la Ministra, Adriana Sequeira, el diseño de estos programas se realizó con la orientación de entes como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Instituto Nacional de la Mujer (INAMU), el Ministerio de Salud y las universidades estatales, así como organizaciones de la sociedad civil como colectivos en pro de los derechos de la población LGBTI.

Con el apoyo de UNFPA, y asesoría por parte de profesionales en psicología, además se trabajaron otro tipo de productos como la revisión de los programas de orientación complementarios al Programa para Afectividad y Sexualidad Integral, que están presentes en todos los ciclos, desde primaria hasta el final de la secundaria.

Pese a que el MEP hablará a los padres de familia sobre los aspectos positivos de la materia, deberá acatar la voluntad de los padres que no acepten que sus hijos la reciban, según lo dispuso la Sala Constitucional en un voto del 2013 sobre libertad de consciencia.

Ayer, 22 de Julio, cientos de manifestantes cristianos decidieron unirse en una concentración  para protestar en contra de los programas de Educación para la Sexualidad  del Ministerio de Educación Pública.

Los asistentes, hombres y mujeres, muchos con sus hijos e hijas, exigieron que en los centros educativos, no se eduque sobre temas que, aún siendo completamente relacionadas con problemáticas sociales críticas en el país, irrespetan las creencias de su religión, y la visión tradicional de “familia” de la misma.

Bajo el lema de “A mis  hijos los educo yo”, estos padres y madres de familia plantean que no sólo la sexualidad no sea de ninguna forma tratada por las o los profesores, sino que temáticas como derechos de las personas LGBTI y personas con discapacidad, violencia sexual, acoso callejero, riesgo de embarazos y de contagio de enfermedades venéreas, relaciones de pareja y la crianza igualitaria de los hijos tampoco sean informadas por nadie más fuera del núcleo familiar.

Ante las preguntas sobre la oposición a incluir estos temas en la enseñanza pública, Mora contestó con franqueza: “La verdad es que de esto hay que hablar, la diversidad sexual existe, y estas personas tienen derechos y uno de los derechos es la educación en un ambiente completamente respetuoso”.

Pero para alcanzarlo hacen falta otras acciones más pequeñas e importantes: aprender voluntariamente a dar y recibir afecto, fortalecer el respeto y el cuidado mutuo, responsabilizarnos de nuestras acciones, construir nuevas relaciones entre mujeres y hombres y entender que la diferencia es una fortaleza.

 


Bibliografía

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II Encuesta de Salud Sexual y Reproductiva. (2015). 

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Teen Pregnancy Rates Declined In Many Countries Between The Mid-1990s and 2011. (23 enero, 2015). Guttmacher Institute. 

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