Una guía sin complicaciones de cómo cultivar su matita. Si le gusta fumar, crézcala por su cuenta. Lea aquí las razones por las cuales es mejor.

La marijuana se consume. Llámela mota, mecha, weed, g.  Asígnele el rostro que guste. Diga que la fuman los jóvenes, los viejos hippies de los 60, los músicos, los rastas, los chatas, los pipis, los pegados. Tíldela de mala, buena, iluminadora, inhibidora, gateway drug, lo que quiera. La marihuana se consume, y mucho; es absurdo seguir negándola y criminalizándola.

En Costa Rica la marihuana es ilegal. Consumir es ilegal, pero no es un delito. Esto quiere decir que no existe un castigo penal o sanción económica que se pueda aplicar en el momento en que la policía lo encuentre con marihuana por la vía pública.

Si fumar no es delito y hasta ahí no entramos en ningún problema legal, más allá de la clásica confiscación por la que todos hemos pasado, ¿adonde sí estamos siendo parte del delito? Busque su teléfono, baje a la letra D, vaya a Dealer o distribuidor (si no le gusta el spanglish). Yo tengo varios, puntos extra si los tiene agendados por nombre y/o ciudades que frecuenta. La mayoría de consumidores compramos un ocho de creepy en 25 rojos o una zeta si es de jamaiquina que no es tan buena. De fijo salen más puros, y a veces eso es todo bien. Si es creepy tiene un nombre raro como starwars o skunk. Venga de donde venga, no hay manera de comprobar la calidad de lo que pedimos.

Ese es otro problema de la ilegalidad, al que no vamos a entrar en este artículo. Es decir, el dealer es tuanis y todo, pero ni el cuenta a quien se la compró. Va así, una cadena larga de vueltas cada vez más oscuras, por donde se va nuestro dinero, y eso es lo que nos fumamos.

No quiero que se mal entienda como altruista, muchas veces he llamado al dealer, he hecho todo tipo de vueltas. El dealer express, el dealer que te hace esperar media hora en una esquina extraña de Vargas Araya, el dealer que te deja ir hasta la casa, y ese, si es tuanis hasta se fuma un puro con vos. El problema es la cadena que va para atrás, la que no vemos. No importa que tan pereza o a veces hasta arriesgada que sea la vuelta, el problema real está en lo que no conocemos. La cadena de violencia que despierta el narcotráfico, los otros negocios que financia, las personas que abusa y de ahi para atras todo lo que podamos imaginar.

Un panorama muy distinto es el de un consumo más responsable y tal vez, hasta más apegado a todas esas charlas que tenemos alrededor del puro. Un mundo menos violento, más conectado con la naturaleza e inclusive hasta nosotros mismos. Y si de pronto no somos “ese” tipo de pegado, es bueno verlo del lado práctico, la marijuana es una planta, lo que fumamos una flor. Nace de la tierra, vivimos en Costa Rica, tenemos la mejor tierra y el mejor clima, haga la matemática y empiece a ahorrar sus 25 mil de la vuelta.

Claro está, aprender a cultivar no es fácil, solo pregúntele a su abuelito y/o abuelita lo duro que puede ser. Tengo muchos amigos que a duras penas y mucho orgullo han sacado sus primeras cosechas y aún así quedan muchas dudas. Por esto, la razón de ser de esta guía. Una guía paso por paso de como llevar una semilla a un purito “buen ride”, literalmente un purito crecido por nuestras manos.

No es un manual imposible de la internet, aunque si buscan ser expertos hay muy buena información que se puede acotar, acá los pasos básicos para tener una planta de cannabis. Fúmela usted y compártala con sus amigos, que en buena teoría viene de la tierra y es un buen regalo para dar en lugar de comprar o vender.

Sobre legalidad, ilegalidad y zonas grises:

En Costa Rica la marijuana es ilegal, de eso no hay duda. La ilegalidad se estipula en la ley 8204*. El artículo 58 castiga todo lo relacionado con el narcotráfico, pero no sanciona el consumo personal. Esto quiere decir que si las autoridades policiales lo encuentran prendiendo el purito en el parque, se lo pueden quitar; hasta ahí. No existen consecuencias penales ni sanciones económicas.

El delito punible recae en el comercio de la misma, si vende marijuana o sus derivables y esto se comprueba, esta en problemas serios. La normativa establece que “se impondrá de 8 a 15 años de prisión a quien, sin autorización legal, distribuya, comercie, suministre, fabrique, elabore, refine, transforme, extraiga, prepare, cultive, produzca, transporte, almacene o venda las drogas y cultive las plantas de las que se obtienen tales sustancias”.

Si cultivamos, no hay cantidad de plantas que podamos tener para meternos en problemas.
La legislación costarricense no estipula cantidades máximas o umbrales cuantitativos, los que sirven para determinar la diferencia entre posesión para consumo o para venta. Esto lo aclaró el caso del abogado Mario Cerdas*. Claro está, acá hay que jugar con la razón y saber que una exageración puede meternos en problemas con la interpretación de una ley que no es clara y se presta para confusión.

La única manera de probar el delito es comprobar en acto que la persona está vendiendo el cultivo de marijuana. Una vez más. El consumo no es un delito y por ende no hay castigo o multa que se le pueda impartir. Simplemente no venda.

 


Las ilustraciones fueron hechas por Camilo Torres.


Revista Vacío no apoya el comercio ilícito ni la industria de sustancias tipificadas por ley, pero sí apoya el consumo ético y el acceso a las personas con alguna necesidad médica. 

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