Cuando el 9 de enero la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) dijo sí al matrimonio igualitario, el progresismo costarricense –que no es mayoría- jamás imaginó las consecuencias de una declaración tan grande para el conservadurismo, que aun elige presidentes.

Hasta hoy, el gran ganador del fallo tiene un nombre: Fabricio Alvarado Muñoz, cantante evangélico, periodista y candidato presidencial, que de un sexto lugar en encuestas en diciembre, creció y hasta salió victorioso en la primera ronda con un 24,91% de respaldo.

No fue el discurso “pro vida” ni el llamado a restaurar Costa Rica lo que eleva a Alvarado, porque la aplastante mayoría de candidatos adoptó estas posturas: fue la radicalización de ese discurso. Al conocer la decisión del alto tribunal, fue inmediato y contundente: si nos quieren imponer la agenda gay, nos salimos de la Corte.

“No tengo nada que acatar porque no es un fallo ni es una resolución, ni es una sentencia, es una opinión provocada por este gobierno, que envió la opinión consultiva a la Corte sabiendo cuál iba a ser la respuesta”, expresó en un debate organizado por la Iglesia Católica.

Ocho días después del fallo, una encuesta de Opol lo colocaba en tercer lugar, pisándole los talones al populismo punitivo de Juan Diego Castro y a la maquinaria electoral y millonaria inversión del partido de siempre.

Ahora, tras un tercer acto electoral que confundiría hasta al dramaturgo más surrealista, el resultado indica que Fabricio es el favorito para gobernar la tierra del Pura Vida, salvo que el candidato progresista logre generar un entusiasmo que supere al del voto anti-status quo que elevó a JDC a un inicio de la carrera y que terminó de catapultar al no político tradicional, al muchacho buena gente de la guitarra, al que presentaba las noticias de la tarde, a las puertas de Zapote.

Fabricio se autodenomina salmista, y es, ante todo, un cantante evangélico. Lo respaldan decenas de miles de reproducciones en su canal de YouTube y tener la canción más escuchada en Spotify en todo el país justo después de ganar la primera ronda.

“Qué Dios te bendiga, Fabricio”, le gritaban bendiciendolo y llamándole presidente, al llegar a la Escuela Joaquín García Monge para ejercer su derecho al voto. Fabricio entró a la escuela rodeado de la prensa a la que ahora rehúye. Pero Alvarado no es ajeno a la práctica del periodismo: saltó a la fama presentando sucesos en Noticias Repretel para después convertirse en presentador estelar de las noticias. Cosas de la vida: pudo trabajar como periodista pese a no haber terminado el bachillerato gracias a la misma Corte IDH que ahora denuncia, la cual eliminó la colegiatura obligatoria para ejercer esa profesión en el país.

Actualmente funge como único diputado de su partido, que pronto tendrá 13 más, en la Asamblea Legislativa. “Lo asumo con mucho temor y temblor, con el deseo de hacer las cosas bien, con mucha responsabilidad y pidiéndole a Dios mucha sabiduría. Yo no lo andaba buscando, nos tomó por sorpresa, se gestó en la última semana.”, decía antes de asumir la curul en 2014.

La sorpresa parecía también haberlo asaltado tras el resultado de la primera ronda. “Esto para nosotros no ha sido una campaña, sino un movimiento de la gente. De ustedes. El movimiento de la gente que ama este país” decía con manos temblorosas ante una multitud tan eufórica que apenas le permitía hablar. Ni el ungido ni su séquito parecían creer el resultado impreso en todas las pantallas del país.   

Con incredulidad deben haber recibido también la noticia la mayoría de las 14 personas que fueron elegidas para ocupar una curul en la Asamblea Legislativa por el “Partido del Sol”. Pocos conocidos para el ojo público y casi ninguno, como el pastor y ex diputado Carlos Avendaño, con experiencia en administración pública. Seis de los catorce son pastores, y la entrevista de Marulin Azofeifa, contadora pública electa por Limón, a CRHoy, nos puede iluminar sobre el manejo que tendrá esta fracción de los problemas más estructurales del Estado costarricense: “Yo ahorita esta respuesta del déficit fiscal no le podría decir a usted la respuesta más viable que le tenga que dar ahorita con el déficit fiscal yo siendo contadora pública, cuando eso realmente se las lleva y es un análisis profundo del déficit fiscal…”

Fabricio y Restauración lograron algo que el partido de gobierno y el que le compite la silla presidencial nunca ha podido: diputados y diputadas en las 7 provincias. Tres de las cinco personas que representarán a Limón en la Asamblea son partidarias de Restauración. Seis de catorce curules costeras están en poder del partido de Fabricio. Además de las tres costas, Fabricio se llevó la victoria en Alajuela, gracias a los cantones de la zona norte. Pero el fenómeno no es solo fuera de la GAM. San José centro, Alajuela centro y Desamparados, los tres cantones más poblados y con las bolsas de votos más jugosa, también se decantaron por el candidato ‘de las manos limpias’. En los 10 cantones del fondo de la tabla del Índice de Desarrollo Humano del PNUD, ganó Restauración. En muchos con el doble de votos del segundo lugar.

El número de fieles activos en iglesias evangélicas costarricenses creció de 238.356 a 465.330 en 2015, según estudio del Programa Latinoamericano de Estudios Sociorreligiosos (Prolades). en los últimos 30 años los templos evangélicos en Costa Rica se multiplicaron en un 174%. Parte de la masiva acogida que tienen estas instituciones en las zonas más vulnerables del país tiene que ver con la red de apoyo comunitario que proveen, y la promesa real de movilidad social.

La fracción de Restauración Nacional tiene el promedio más alto de ausencias al plenario legislativo de la conformación actual de la Asamblea.  En un período parlamentario sin muchos destacados, resaltó el apoyo de Fabricio a un proyecto de ley para la libertad religiosa y de culto que busca el reconocimiento estatal a las iglesias no católicas, a través de una figura jurídica acorde con esa actividad. Si lo que buscaba era la exención de impuestos, topó con suerte porque el gobierno de Luis Guillermo Solís se le adelantó con un proyecto por vía rápida y de aprobación aún más rápida que exonera de impuestos a todas las iglesias, privilegio reservado hasta ahora para la Iglesia Católica.

El programa de gobierno de Restauración destila ganas de convencer, y muestra lo mucho que el proyecto político recae en el caudillo cuyas fotos empapelan las 56 páginas de declaraciones y, en menor medida, propuestas.  “No era mi intención ser político y hasta el día de hoy no me considero como tal en el sentido tradicional del término, sino, más bien creo que soy uno más de ustedes, un costarricense comprometido cívicamente con mi país y, solidariamente, con mi prójimo. El Fabricio Alvarado que ustedes han visto a lo largo de mi trayectoria pública, como periodista y como diputado, es el Fabricio Alvarado que hoy se atreve a pedirle su voto. Lo que yo le garantizo con este plan de gobierno que hoy pongo en sus manos, es trabajo, esfuerzo y responsabilidad, sin corrupción y sin amagues políticos en pro del dinero y el poder”, dice.

Escuchá ¿Cuál es el Plan?: Restauración Nacional para el análisis de Revista Vacío, CSHPSH y 101.5 Costa Rica Radio del Plan de Gobierno de Fabricio Alvarado, y consultalo aquí completo.

 

El cristiano estaba preparado para un par, tal vez tres legisladores. Ganar no estaba contemplado. El plan lo delata. La falta de propuestas realistas y ejecutables para una serie de temas estructurales alcanza el absurdo cuando propone que funcionarios de la Caja “donen su tiempo” para eliminar las listas de espera. Sobre cómo lidiará con la crítica contra su eventual gobierno, el mensaje es contundente: los que nos critican son “nazi fascistas”. Ni malos, ni equivocados: nazi fascistas. Es decir, gays, lesbianas, transexuales, “progres”, son equiparables a abogar por la limpieza étnica y hornear a millones de personas. ¿Cómo tratará Álvaro “Rambo” Vargas, posible Ministro de Seguridad de Fabricio y encargado de “limpiar San José de gays” en los 80s a quienes nos opongamos a las políticas oficiales?

La bandera que levantan los simpatizantes más entusiasmados del evangélico es clara: oposición al matrimonio gay, al aborto en cualquiera de sus justificaciones y a los programas de educación sexual que se vienen posicionando en las escuelas. “Ideología de género”, que llaman. Pero el camino de Fabricio a la Silla Presidencial pasa por lograr sumar la mayor cantidad de banderas posibles. Muchos han mostrado ya disposición de prestarle banderas verdiblancas, libertarias y hasta de “nueva” generación.

El 3 de diciembre anterior una multitud de costarricenses, evangélicos y católicos, marcharon para defender la vida y la familia. “Más de un millón de personas”, afirmaba Alvarado. El llamado de Fabricio a la “marcha definitiva, la que cambie la historia” logró darle una victoria en la primera ronda. Queda ver si este entusiasmo sobrevive al mes que queda por delante de campaña, cancelación de debates incluida, o si podrá ser superado por su rival en esta Batalla Espiritual.

El resultado hasta ahora, según Fabricio al cierre de su celebración de la victoria, “dejó algo muy claro a los políticos tradicionales: ¡nunca más se metan con la familia! ¡Nunca más!”

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