Esto Mató a Dylan Thomas es una banda adolescente de noise rock, parte de la nueva generación de músicos crecidos dentro de la escena de rock alternativo nacional y que ahora reflejan su propio momento.

Después de bastante rato de caminar sin ningún rumbo definido, me percato que una tenue y fría luz empieza a aclarar la noche. Ahora percibo los elementos alrededor: la señora vendiendo tarjetas de recarga, el incremento en la cantidad de carros, el canto de los pájaros, la repoblación de las calles que hace unas horas estaban únicamente vigiladas por una ocasional patrulla de policía.

Encuentro un teléfono público y hago unas llamadas. Por alguna razón no me sentía cansada, solo agobiada, quizás; definitivamente con pocas ganas de ver gente. Giro mi cabeza hacia la izquierda y me doy cuenta que estoy al frente de una iglesia, sus puertas ya están abiertas. “No puede ser tan malo”, pienso.

Entro con un poco de recelo. En la primera banca hacia la derecha hay una señora con un gran bolso que parecía traer ropa. Mucho más al frente, a la izquierda, un hombre arrodillado. Me siento en algún lugar en el medio, sin ponerles mucha atención. Todo esto resultaba bastante irónico. Se me escapa una pequeña risa.  No lo puedo evitar.  Dirijo mi cabeza hacia abajo y el gran silencio que gobernaba en ese lugar desaparece en mi cabeza, que empieza a proyectar una escena secuencia sin música de fondo y voces intangibles.

No puedo dejar de pensar en ellos. ¿Cuándo pasó todo? Las imágenes paran cuando hablaba con Oscar a las afueras de Amón Solar. Realmente hemos pasado por muchas varas en muy poco tiempo, es extraño. Ave Negra acababa de tocar. Le dije algo como que parecía increíble que hace menos de un año estuviésemos hablando de ellos y de Las Robertas –entre otros grupos de acá–, perdiéndonos en sus chivos y viendo sus entrevistas. Ahora, era su banda la que tocaba con ellos.

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Foto por Forth Collective

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“Para nosotros esto es un espacio muy importante. No sé, aquí fue la primera vez donde vimos a los Waldners en el 2013 o 2014”, dice Jan, de pie en una pequeña tarima, iluminado por luces azules y rosadas. Era el día en que R̶o̶c̶k̶ en El Farolito volvía a abrir sus puertas para la exposición de bandas locales, ahora acogiendo otros géneros también y nuevos talentos “…Y no sé, no sé, tiene mucho peso con nuestra adolescencia, por así decirlo”, terminó. Las primeras notas de Solo en San José empezaron a sonar.

s8Fue un dieciocho de marzo. Esa noche todos estábamos ahí: amigos, músicos, pasantes curiosos, amantes del proyecto y fieles a la causa. Me parece haber visto a Luis de Los Waldners por ahí, de hecho. Después de un rápido set, las personas pedían otra. Los tres se rieron y Jan admitió que esas eran las únicas que tenían. Ante la nueva petición, repitieron la más conocida de sus piezas y bajaron para darle campo a vicepresidente, los encargados de terminar la velada.

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Oscar y yo nos conocimos hace un año. Fue fácil: a mí me gustaba particularmente la música y a él también, por lo que fue un tema recurrente en nuestras conversaciones. Pocos días después de haber hablado por primera vez, de la nada lanzó una pregunta directa, que parecía crucial, determinante: “¿Usted qué opina de la escena de acá?”

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Foto por Oscar Garbanzo

Le expliqué que no estaba tan metida en ella por razones geográficas, a pesar de que para ese momento en Occidente ya había un movimiento importante de bandas contemporáneas que se hacían escuchar. Al parecer, fue suficiente para pasar a la siguiente pregunta: “Mae, ¿y no te gustaría tocar en una banda?”

Yo venía saliendo del cole en San Ramón y era mi primer año en la U en San José. Era (soy) la típica persona que mantiene la esperanza en los fines de ciclos, esperando que el próximo punto de partida sea mejor, depositando toda su esperanza, fe y energía en que así lo sea. Supongo que creo en una renovación constante como única válvula de escape, o como sea. Sin pensarlo mucho le dije que sí.

Era el primer día de U y la calle estaba repleta de ruido. El único espacio en que podíamos sentarnos con cierta tranquilidad era en la Roosevelt, la plaza. Compramos una caja de vino (que pronto se convirtieron en dos) y nos sentamos en una de las tres mesas que estaban vacías. Esa noche también conocí a Jan. Oscar y él eran amigos desde el cole y habían pasado básicamente toda su adolescencia yendo a chivos y tocando.

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Foto por Jan Pfeiffer

Ambos procedieron a contarme -con una extraña mezcla de entusiasmo y decepción- sobre esta banda que han intentado que surja a través de los años: Oscar en el bajo, Jan en la guitarra y la voz y un eterno baterista rotativo. Los años pasaron, se grabaron algunos demos y el sonido iba cambiando con cada nuevo integrante, aunque nunca encontraron la persona indicada.

Nosotros ensayamos un par de veces con Santi en la batería, pero la distancia me dificultaba cualquier intento de consistencia. La última vez que tocamos fue durante una noche lluviosa en Sabanilla. Oscar y Jan traían una idea que le habían dado vuelta desde hace rato. La letra no estaba escrita aun, pero llevaba el sabor de una fiesta interrumpida por una decepción amorosa y de calles que bajo los efectos del alcohol se sienten más abrumadoras de lo normal.

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El 18 de diciembre del 2015 Jan y Oscar conocieron a Diego en la despedida del Stein. Oscar se acercó y le propuso ser el baterista de la banda. Diego aceptó. Era el ingrediente secreto que faltaba. El 13 de enero publicaron su primer demo -grabado por Diego- y fue bastante compartido: el primer paso estaba dado.

Dos semanas después la canción estaba sonando en El Sonido, programa de KEXP, una radio que inició con un grupo de estudiantes universitarios en Seattle décadas atrás y ahora es uno de los medios más importantes para el indie rock alrededor del mundo. Junto a ellos sonaban bandas como Monte, Los Crueles, Él Mató a un Policía Motorizado y Algodón Egipcio.

Debutaron la noche del jueves 11 de febrero en Perra Pop. Cuatro días después, abrieron el Festival del Corazón. En un mes tocaron en tres chivos y fueron invitados a Radio U y a la radio de Perra Pop. También tocaron junto a vicepresidente en la reapertura del Farolito. La siguiente semana anunciaron que iba a ser la última vez que tocaban como un trío en un chivo junto a Cellar, banda en la que Diego también es baterista.

Iba a ser una de las últimas veces que se iban a presentar en vivo antes de concentrarse en trabajar el material que tenían hasta el momento y sacar cosas nuevas, además de la integración de Roberto en la guitarra. El último fue en Amón Solar, con Desorden Siniestro, The Friendship y Bengalas: un line up soñado. En este momento la banda se encuentra en el proceso de sacar su primer EP, y no son pocas las personas que desde ya tienen sus ojos puestos en él.

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Suspiro, recuerdo donde estoy. Restriego mis ojos y me levanto. La misma figura en alto de Jesús sigue ahí, viendo. La mujer cerca de la entrada se ha ido. Camino despacio hacia la salida y al poner un pie fuera de la iglesia la fuerte luz empieza a lastimar mis ojos.  Todo lo que veía parecía bailar…

¿Qué putas como a veces el tiempo nos gana y pasa sin que nos demos cuenta? Apenas es que percibimos un cambio en la iluminación y de pronto ha pasado una noche más, una semana, un mes. Cuando echamos la mirada hacia atrás y nos damos cuenta que hace trescientos sesenta y tres días no éramos ni la mitad de lo que somos ahora… ni tenemos idea cómo terminamos aquí.

Esto Mató a Dylan Thomas es parte de la nueva generación de bandas que actualmente se encuentra marcando su presencia en la escena. Después de años de ir a chivos y vivir el nacimiento y ascenso de bandas como Los Waldners, Las Robertas, Niño Koi, Monte o The Great Wilderness, ya era hora de cantar sus propios versos en los bares de San José. Es un ciclo que mantiene la escena under viva, fresca, en constante crecimiento. que toma de su propia historia para reflejar su presente.
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Supongo que hemos avanzado, hemos logrado cosas, y eso es bueno, aunque nos asuste a veces o nos dé miedo pensar que son pasos en falso. Recuerdo una vez que Oscar me dijo que sentía que no había hecho nada importante y yo le pregunté “¿nada importante como qué?” y entonces me respondió “no sentimos como que no hayamos hecho nada importante, simplemente, di… tratar, pero eso no es suficiente”. Me pregunto si lo que han logrado hasta ahora será suficiente. Esperemos, por lo menos, que apenas sea la punta de lo que viene.

 

 


Escuché más sobre Esto mató a Dylan Thomas aquí:

http://estomatoadylanthomas.bandcamp.com/releases

https://us.ivoox.com/es/perra-pop-2-06-oscar-garbanzo-esto-mato-a-audios-mp3_rf_10800369_1.html

https://www.facebook.com/chicharronsupreme/videos/1870292246531116/

https://www.youtube.com/watch?v=1c55T5r8E50

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