Carlos Arrieta y Brenda Herrera formaron Bonuska hace más de un año. El proyecto creció más de lo esperado y los llevó por lugares emocionantes. Aquí, Carlos nos cuenta su historia y Brenda nos muestra las imágenes del camino que recorrieron.

Ha pasado poco más de tres meses después de que se llevó a cabo el Bonuska Fest. Desde entonces, el pueblo, la gente, nosotros y la energía colectiva han cambiado bastante.

Me gusta creer que hicimos algo importante, algo que nos unió aún más como generación.

Hace un año Brenda Herrera y yo comenzamos a diseñar un proyecto que se formó como una escultura en varias partes, con diferentes formas y colores. Una criatura con más de cinco sentidos. Una idea que divagaba en la cabeza de Brenda de forma abstracta, con el único objetivo de que querer ser especial.

Bonuska nació inicialmente como una plataforma de comunicación, pero se ha ido transformando más bien en el hilo que nos une luego de casi 10 años de conocernos.

Poco tiempo después de nacer, la escultura llamada Bonuska tenía más vida que nosotros. Desde entonces aprendimos la dinámica: mientras más arriba crees que estás, más te falta por subir.

Necesitábamos marcar un rumbo, dejar los letargos atrás y volvernos más pragmáticos, así que tomamos una decisión que marcó hacia dónde íbamos: preferimos no ser un medio, sino una productora que crea su propio contenido, una que le prestaría atención solo a lo que valía la pena, a lo que tenía sentimiento.

No lo puedo negar, poco a poco Bonuska hizo que nuestras vidas tuvieran más sentido. Las profesiones de ambos por primera vez comenzaban a hacerse notar. Para nosotros era importante. No obstante, faltaba algo a nivel personal.

Quienes realmente nos conocen, saben que a pesar de que llevamos muchos años unidos no siempre hemos sido el mejor clan. Lo cierto es que tardamos muchas vueltas al sol en entendernos bien el uno al otro.

Festival Bonuska

Bonuska Fest.

La primera escultura

La primera vez que la vi era una chiquilla de dieciséis, yo estaba en mi último año de cole, ella llevaba poco más de dos años de haber llegado a Naranjo.  Terminamos siendo parte de un mismo grupo social casi que por defecto, mismo que estaba conformado por la gente más “rara” del cole.

Entre nosotros nos sentíamos a gusto, nos sentíamos parte de algo “diferente”. Ocupábamos un pabellón completo: ahí estaban los punketos, los emos, los metaleros que jugaban de rudos, los añejos, los marihuanos, uno que otro rasta, los malabaristas, los que siempre jalaban los instrumentos y los skates.  

En mi último año de colegio tuvimos nuestro primer acercamiento como pareja, el cual fue un capítulo de nuestra relación que no salió tan bien, pero sentó las bases de lo que sería años después.

A los 18 años me quería comer el mundo. A Brenda le quedaba todavía un año de cole, el cual sin querer se iba a convertir en dos. Eso nos alejó del radar durante al menos 730 días. Casi no nos veíamos y hablábamos muy poco. De vez en vez nos veíamos en algún chivo o actividad cultural.

En esos dos años, mis intereses cambiaron radicalmente y muchos de mis planes a futuro comenzaron a materializarse más rápido de lo esperado. En 2013 nació Kaiser Moon, banda de la que actualmente soy parte. Luis Ledezma, ex guitarrista de la banda era pareja de Brenda, lo que en síntesis también ayudó para que ella se convirtiera en la fotógrafa oficial del grupo. Este hecho nos volvió a unir, pero de forma distinta.

Luis no duró ni un año con la banda, decidió irse por su propia cuenta y alejarse del núcleo, al menos temporalmente. Sin embargo, a partir de ese momento, Brenda decidió no volver a desaparecer.

El primero de abril del 2015 cumplía años de muerto el ser más cercano que ella ha tenido, su abuelo Jafet Campos y, además, una persona cuya personalidad, según Brenda, es muy similar a la mía. Por algún extraño motivo consideré que sería bueno dejar de asociar esa fecha con algo triste y comenzamos a jalar ese mismo día.

No teníamos un año de andar cuando iniciamos Bonuska. Este proyecto nos ayudaría a madurar y permitiría que nuestra relación se convirtiera en un proyecto dinámico de vida. Fuimos encontrando un balance poco a poco. Como parte de esta búsqueda, Brenda me obsequio un cuarzo, el equivalente a mi signo zodiacal, Virgo.

Tiempo después, en un viaje a Puerto Viejo de Limón hicimos un trueque con un mochilero argentino, quien nos regaló un cuarzo rosa para cada uno, el conocido cuarzo del amor. Aunque puede resultar superficial para algunos, estas piedras permitieron el origen del Bonuska Fest.

Bonuska Fest 2

Bonuska Fest

 

La Familia Rocha Badilla

Conforme este año avanzaba, se acercaban algunas fechas especiales para la Familia Rocha Badilla, por ende para nosotros. Para contextualizar, la Familia Rocha es de donde provienen tres de los seres más importantes para Bonuska. Christopher Badilla (Guitarrista de KM), Guiselle, su madre, quien también es la nuestra y Nicole, la luz que nos guía.

Guiselle es ese tipo de persona reservada que dentro de sí tiene grandes ideas.  Ella sabe ponerse un alto a sí misma y a los demás si es necesario. Es una persona sabia y más de lo que a primera instancia se deja ver. Fue quien sembró la idea original de ayudar a la Asociación de Fibrosis Quística (ACOFIQUI), mediante un concierto. 

Chiz (Christopher), por su parte, es la persona más cercana a nosotros. Nadie sabe tanto de nuestras vidas como él, y nadie sabe más de la de él que nosotros. Es como el hermano mayor de Bonuska.

Todos tenemos una Familia Rocha, una que nos enseña a vivir sin sermones ni credos baratos. Es la que nos ayuda a forjar nuestro propio criterio sin miedo a negar a lo que sea. En supervisar cada paso, nos deja volar y experimentar la vida. Esta familia nos hace ver que las personas somos seres instintivos, que siempre buscamos el calor de la raza al igual que la mayoría de los seres que habitan el universo.

Ellos nos impulsaron a tomar una decisión. En algún momento hicimos una pausa definitiva, ya no íbamos a hacer un concierto pequeño sino que planeábamos hacer algo grande. Algo especial. El juego matemático de bandas era similar a la cantidad de meses que tardamos armando la logística del festival, lo malo es que no sabíamos hacer un festival y en el camino nos topamos contra todo lo que implica.

Desechamos nuestro plan inicial, y sin miedo a iniciar de cero volvimos a la parte de germinación. Esta vez teníamos una visión distinta. La escultura tendría muchos más colores, formas, pasiones, actitudes y objetivos pero de una manera más controlada. Esta vez no podíamos dejar que la escultura se revelara.

Eventualmente la sacamos a la luz, segura de sí misma. Era más que nosotros. Era probablemente lo más ambicioso que habíamos planeado como Bonuska, tanto así que nos intimidaba. Nos hizo sentir más útiles que nunca.

Ni en la relación, ni en nuestras profesiones, tan siquiera a nivel personal habíamos plasmado un proyecto de tan magno calibre, era propenso a fracasar pero más propenso a ser un éxito. El riesgo valía la pena y eso nos fue suficiente para correrlo.

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