Barcelona tiene un gran número de atracciones, museos y restaurantes. Sin embargo, para una pareja de geeks, el destino final fue visitar un grupo de cuadras donde se encuentran muchas de las mejores tiendas de cómic, manga y juegos de la ciudad.

Una visita a Barcelona tiene paradas obligatorias para el público en general: la Sagrada Familia, el Park Güell o el Barrio Gótico. Sin embargo, después de verlas me alejé de las filas que abarrotan las atracciones que llevan a tantos otros turistas a Barcelona.

Así tomé la línea roja del metro y me bajé en el Arc de Triomf para satisfacer mi necesidad física de comprar un sobre de cartas de Magic the Gathering, esperando encontrar algunas tiendas pequeñas que se habían curiosamente juntado en lo que Google Maps me describió como el Triángulo Geek.

Si uno viaja a la ciudad sin saber del Triángulo Geek, nunca lo verá

El Triángulo Geek es una zona de Barcelona, bautizada así por las personas que la frecuentan y no tiene mayor relevancia dentro de las guías turísticas, ciertamente en la mía no estaba. Es un área de alrededor de tres cuadras en donde convergen más de una docena de tiendas dedicadas a la cultura geek.

En las ventanas y repisas de estas tiendas se encuentran un sin fin de libros de ciencia ficción, fantasía, libros sobre videojuegos, novelas de misterio, ilustraciones de pelìculas, shows de televisiòn, comics, manga, juegos de mesa, juegos de cartas, películas viejas, discos clásicos, maquetas y hasta ropa. Literalmente, todo lo que un geek pueda desear y necesitar. De entrada parece el paraíso en la tierra pero…

Gigamesh

Nuestra primera parada fue en la librería Gigamesh, el corazón y piedra angular del barrio. Gigamesh es una librería grande, ciertamente mucho más grande de que cualquier geek tico se esperaría. Se especializa en fantasía y ciencia ficción y abrió sus puertas a mediados de los ochentas, pero fue durante los noventas en que se destacó por ser el punto de reunión para los amantes de la literatura, los juegos de cartas coleccionables y los juegos de mesa.

Con Gigamesh como faro de la comunidad geek en la ciudad (aún antes de que el término se popularizara como hoy en día), otras tiendas aparecieron en el área, aprovechando el público de la librería que crecía cada vez más. Así Gigamesh creció y diversificó su catálogo. Se abrieron nuevas sucursales dedicadas a los juegos de cartas y al juego de rol, pero eventualmente estas tiendas fueron absorbidas por la librería principal. Actualmente, todo se vende en la misma tienda.

Ciertamente entrar a Gigamesh es ser bienvenido al epicentro cultural de una comunidad. En sus vitrinas se encuentran desde ediciones “vintage” de Isaac Asimov en una sección conocida como el “Túnel del tiempo”, hasta libros de arte conceptual de Juego de Tronos. En una vitrina se pueden encontrar cartas raras y caras de MTG, hasta un salón de juegos amplio y decorado con todo tipo de figurines de cómics, televisión y películas. Todo esto rodeado de decoraciones y referencias a la cultura geek que hacen de la tienda un espacio realmente especial.

En realidad casi que sobra decir que una librería así es como el cielo en la tierra hasta que recordás que la aerolínea tiene un límite de peso para el equipaje. Aunque los precios sean ciertamente tentadoramente más accesibles de lo que estamos acostumbrados no es como que podés comprar todo lo que realmente quisieras…

Los vértices

Después de un par de horas debatiendo qué comprar y qué no en Gigamesh, fue necesario salir, no por aire fresco, sino para ver la oferta del resto de las tiendas. Con solo dar la vuelta a la cuadra es posible encontrar de todo, desde un atelier, o taller de moda, especializado en moda steampunk y gothic lolita, hasta una tienda dedicada a vender figuritas de anime de todo tamaño, clase y precio.

Tal vez lo que más nos llamó la atención fueron las librerías de comics y manga situadas a lado opuesto de la cuadra. La tienda de Norma Comics tiene una selección exhaustiva de cómics europeos y americanos, la mayoría en español, cuando no en catalán, dispuestos de manera en que es fácil buscarlos.

Pasillo tras pasillo de cómics dan la impresión que buscar un solo cómic y estar contento con solo lo que se compró es misión imposible. Para nuestra sorpresa, el sótano de la librería tenía una selección igual de grande de manga y animé, y por más que nos dimos gusto viendo clásicos y nuevas producciones, tuvimos que dejar la librería.

Nuestra última parada del día fue en Kaburi, una tienda especializada en juegos de mesa, de rol, de cartas, en fin, juegos de papel y lápiz. Nos tomamos un chocolate en la pequeña cafetería de la tienda, a la vez que jugamos uno de los juegos de cartas que tenían a disposición de los clientes.

Después de un par de rondas de adivinar muertes macabras de Black Stories, los dependientes de la tienda nos invitaron a probar un nuevo juego que estaba siendo promovido por sus autores en la tienda. El inventor del juego, Unai Rubio, nos enseñó las bases de su juego de astucia y estrategia, y al final de la partida estábamos tan encantados que compramos una copia.

La comunidad

Hasta el momento, mi descripción de este curioso barrio ha sido algo mercantil, y ciertamente esa no es mi intención. Si bien la selección de productos y las maravillosas tiendas me atrajeron a este rincón de Barcelona, la comunidad que encontré en las tiendas fue lo que más me impresionó y atrajo.

Conforme la tarde de viernes fue pasando, las tiendas se llenaron rápidamente de jóvenes clientes que no vienen a las tiendas tanto a buscar sus productos como a toparse con sus amigos. No me malinterpreten, sé que los geeks ticos también hacemos esto, pero la rutina de los habitantes del Triángulo Geek es un tanto distinta. No solo se reúnen a leer manga, jugar Magic o una sesión de D&D, sino que pasan la tarde de tienda en tienda, se toman un café en Kaburi, leen cómics un rato, alquilan una película, y todo dentro de las mismas tres cuadras, todo cerca, todo cómodo, toda la comunidad junta.

Es difícil de definir desde el punto de vista de un turista que no pasó más de una tarde en este curioso distrito.  Sin embargo, ciertamente me hace desear que la comunidad geek costarricense, que es grande, fuerte y acogedora, eventualmente tenga su propio barrio en donde reunirse a disfrutar y compartir nuestras aficiones no solo sea posible, sino fácil y seguro. En tanto, recomendamos a cualquier geek que vaya a Barcelona que se dé una vuelta, o dos, por este rincón de la ciudad.

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