Desde que nacemos nos indican que para ser humanos plenos debemos cultivar una relación cerrada y única con una sola persona. No tenemos porque seguir esa estructura si así no lo deseamos. No es infidelidad, es tener una relación amorosa y fiel con una persona, y tener otra con otra persona.

En 2016 un estudio realizado con 8718 personas en Estados Unidos encontró que al menos 21,5% de esos individuos habían participado en una relación consensual no exclusiva en algún punto de su vida (Journal of Sex and Marital Therapy, 2016).

Sin embargo, desde hace 10 años, se estima que entre 30 y 60% de personas casadas en ese mismo país, se han relacionado sexoafectivamente con otras personas en algún momento de su matrimonio a pesar de tratarse de un acuerdo monógamo. (Buss & Shackelford, 1997).

Esto plantea una contradicción, pareciera que muchas personas tienen interés en vincularse con otras personas además de con su pareja, pero que ello -la mayoría del tiempo- no se está haciendo desde un acuerdo consensuado tomado en base al respeto de las partes. Entonces ¿qué hay de otras posibilidades?

Hace ya bastante tiempo se viene hablando de que la monogamia no es la única forma de relación posible. Sin embargo, los múltiples nombres con los que se han ido bautizando otros modelos siguen espantando a muchas y muchos, y enamorando a otro montón. Y hasta siendo usados como excusa por personas que no quieren más que condiciones desiguales disfrazadas en el discurso de la libertad en una relación.

En fin, cada quien posee sus propias motivaciones, conscientes, razonadas, cuestionadas, sentipensadas o no, para establecer una relación. Pero desde acá -desde una mujer feminista con formación en psicología y con unas amplias ganas de establecer vínculos saludables y expansivos- surgieron las ganas de escribir del tema.

Si nos fijamos, la misma lógica posesiva que utilizamos por los bienes materiales, es la misma que proyectamos a las personas que más queremos. Esta lógica de la propiedad privada niega otras posibilidades de relacionarnos sin ella y nos oculta cualquier idea sobre las ventajas que obtendríamos si viviéramos sin ella (Na Pai, 2014).

Entonces, ¿cuáles podrían ser las características de esas otras posibilidades de relación? Si se piensa como lista, de esas que desde el título te enumera la respuesta, pues las bases para armarse una relación no exclusiva podrían ser estas:

  • Honestidad (con vos misma(o) y con la(s) persona(s) que te acompaña(n))
  • Humildad (de vez en cuando una(o) la caga y se vale aceptarlo)
  • Principio de realidad (esta vara es un proceso, ¿qué esperabas?) Paciencia
  • Reconocimiento de las múltiples atracciones (las personas somos tan diversas, tan hermosas, tan interesantes, que es normal que nos llamen la atención varias)

¿Cómo se hace?

Crear un vínculo así no es algo que pase de la noche a la mañana. Es de lo más común que sintás miedo, inseguridad y ansiedad. La socialización que nos han puesto encima no es de gratis y te va a hacer enfrentarte a contradicciones, retos, prejuicios y miedos que tenés sembrados. No se trata de negarlos, sino de aceptar que estás pasando por ellos y que vienen de un algo, un algo el cual tendrás que bretear si realmente querés llegar a ser libre sobre esta decisión.

Por eso, es importante actuar con la mayor honestidad  posible según lo que estás sintiendo, y ver de dónde proviene, abrazarlo y hacer lo que necesités para que no sean esas emociones las que se queden en tu cuerpo en medio de tu relación.

Sería ideal que en serio conformés con la persona o personas que tenés al lado una esfera de confianza en la que puedan contarse cómo se van sintiendo. No somos seres estáticos, somos cambiantes e incluso los acuerdos y certezas de algunos momentos puede que se necesiten revisar, darse el chance de hacerlo también es importante.

Para esto, como para muchas otras cosas no existen escuelas, solo discusiones y cuestionamientos que pueden darte luces sobre el tema.  Es un hecho que la podés cagar. Incluso con el tema de reconocer hasta dónde te sentís cómoda(o) o no en un momento dado. Y también con respecto al cómo te sintás al ya estar dentro de este tipo de relación que resulta sumamente retadora.

Ilustración de Kinga Korska. (http://korska.pl/)

Nadie dijo que fuera fácil desmontar la socialización y atravesarle encima algo pleno, novedoso y lleno de reconciliaciones con vos misma(o) y con tus miedos. Llevala suave, no tenés que ser experta(o) en algo que te pasa tanto por el cuerpo.

Y es que las relaciones no exclusivas pasan necesariamente por el reconocimiento de que las personas nos podemos sentir atraídas sexual y/o amorosamente por diferentes personas al mismo tiempo, sin que eso signifique que no se quiere lo suficiente a la(s) persona(s) con la(s) que se está. Sin embargo, esto no tiene que ser igual en todos los casos, cada cual va descubriendo con qué acuerdos puede o no.

De hecho, hay quienes comparan las relaciones no exclusivas con las relaciones de amistad, por la flexibilidad que permiten y por el reconocimiento de las diferentes cosas positivas que aporta cada una de esas relaciones a la vida, sin que eso signifique un detrimento de las otras.

Amor libre, ¿qué es eso?

Libre es la decisión consciente sentipensada alojada en el cuerpo, en el que se viven contradicciones, rupturas, procesos para determinar con qué nos sentimos bien o no. No es justo tachar de “libre” o de “no libre” algo a partir de parámetros fijos, que al fin y al cabo se vuelven igual de limitantes que lo que trataban de erradicar.

La libertad yace en la posibilidad de ser honesta(o) con vos misma(o), de mirar tus incomodidades, de prestarles atención y de decir, muy desde el amor a vos misma(o) con qué podés o no, pero no desde los parámetros sociales, sino desde tus propias características y desde el respeto a ello y hacia quienes te vinculas, no desde el poder.

¿Querés dedicar tu amor a una sola persona? Pues hacelo, ¿Querés invertirlo en varias? Pues hacelo también, pero que eso no limite ni obligue a esa o esas personas a que se ajusten a tus parámetros. Libertad es estar en un lugar porque querés, con alguien porque querés, con alguienes porque quieren. Porque esas personas, todas, están de acuerdo con eso, como parte de una decisión igualitaria, no basada en una relación de poder.

Diferentes tipos de relaciones. Imagen de learningpoly.tumblr.com

Tal vez sea muy básica esta conclusión pero tal vez a alguien le dé luz. Puede ser que la libertad se consiga cuando la decisión tomada no te produce inconformidad en el pecho, esa que te señala que no es justo, que es violenta, que es dañina, para vos o para alguien más. Y es que, el amor libre es la plena decisión tomada por vos y por quien (es) te acompañan de establecer una vinculación bajo los términos en los que mejor les parezca, desde el respeto para vos y para ellxs y sus posibilidades de vivirse plenamente.

“La experiencia amorosa es también una experiencia política. Porque el amor reproduce formas de poder. Y porque el amor es también un espacio para la liberación y la emancipación” (Lagarde, 2001).

La gente dice…

Cuatro diferentes personas jóvenes que sostienen relaciones no monógamas dieron su opinion en una entrevista. Acá hay algunas citas: 

  • “Que te cuestionés qué tan sana ha sido la forma en que has amado y en que te han amado es todo un reto, es tocar y mover fibras muy delicadas y el reto también es sanar las heridas que ese proceso descubre”. R.
  • “Yo creo que lo central para poder entrar en una relación abierta es entender que las personas somos capaces de sentir atracción sexual hacia más de una persona, y entablar relaciones amorosas con más de una persona sin que ello implique que no queremos suficiente a la o las personas con quienes estamos”. M.
  • “Estamos construyendo también desde la esperanza, de que es posible liberarnos de las opresiones que históricamente se han construido sobre nosotrxs y con esta apuesta contribuimos a quebrar esas construcciones y a dar lugar a relaciones sanadoras, liberadoras, que nos permite descubrir otras realidades, otros afectos”. R.
  • “Siempre me van a gustar otras personas, puedo llegar a quererlas, amarlas mucho, pero nadie es como él… se trata de una verdadera intimidad y de un tiempo de calidad que no he llegado a tener con alguien más, y que tampoco creo llegar a tener, aunque las posibilidades nunca se cierran” J.

 


Gracias a quienes en medio de una relación no exclusiva, o queriendo construirla, compartieron conmigo sus sentipensares para este artículo.

Fuente de la última cita:

Lagarde de los Ríos, Marcela (2001). Claves feministas para la negociación del amor. 1ra edición. Managua: Puntos de Encuentro.

La imagen de portada fue una adaptación de la original del artista Peter Hawley.

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