Con motivo a la semana del Orgullo, el departamento de vídeo de Revista Vacío decidió convertirse en un espacio de diálogo entre la expresión y la reinterpretación.

Con esto, deseamos mostrar los aciertos y desaciertos que se presentan al tratar de darle voz a una vivencia ajena, particularmente en audiovisual donde. Muchas veces se olvida la visión y manos que hay detrás del lente y asumimos que lo que se nos presenta responde totalmente a las intenciones del autor.

A lo largo de la historia, esta contradicción genera estereotipos e invisibilización. Además, la carencia de espacios de discusión -donde se dé una retroalimentación -, retrata y reinterpreta las vivencias ajenas de forma no participativa.

Vídeo propuso el ejercicio de juntar personas LGBTIQ con vivencias o expresiones comúnmente invisibilizadas aún dentro de su esta población. A cada persona se les solicitó redactar un texto de forma libre sobre su experiencia. Nosostros le proporcionamos el texto a un productor o productora audiovisual, también identificada como persona diversa, para que reinterpretara dicho texto con completa libertad creativa.

Después de publicados estos productos, Vídeo Vacío proporcionará un espacio de discusión entre los autores o  autoras de los textos junto con la persona que generó el contenido audiovisual para que se discutan qué consideran que representa efectivamente sus vivencias y cuáles consideran fallos. Estos son nuestros resultados:

“Yo soy quien soy”
Por Josué López

Hoy siento soledad. No importa cuantos abrazos me den o cuantas manos tome, simplemente este vacío no se va a ir. Me repito en voz alta que tengo que acostumbrarme a la soledad. No me gusta depender de alguien para sentirme mejor, pero mierda que sería lindo que alguien me abrazara en este momento. El tiempo parece ir mucho más rápido. Los cigarros que me he fumado son incontables. Ayer me prometí dejar de fumar, pero nunca cumplo mis promesas. Un abrazo. Es todo lo que necesito. ¡Mierda! ¡Odio necesitar atención de alguien!

Ya envié mensajes a todas las personas que amo. Ninguna me contesta. Ellas tienen vidas que se mueven. La mía sigue igual desde hace tres años. Odio necesitar atención. Me hace sentir vulnerable. Ya estoy buscando extraños cerca mío que puedan satisfacer esa soledad. Mi perfil: siempre en movimiento. Mi identidad de género: no conforme. Mi tipo de cuerpo: no sé. Nunca he podido tocar la punta de la nariz con mi lengua. Mis ropas: de hombre. Yo: en soledad infinita.

Refresco mi locación cada cinco minutos. Odio necesitar atención. Necesito sentirme en menos soledad. Hace poco cambié mi fotografía. Sé que me veo bien. ¿Por qué nadie me escribe? Si tan solo alguien contestara algún mensaje. Debería guardar mi teléfono y concentrarme en amarme más. No necesito la atención de alguien para sentirme bien, al menos eso repito en terapia. Pero las voces en mi mente me repiten que moriré en soledad. ¿Por qué me da tanto miedo la soledad?

Mi teléfono vibra. Tengo un mensaje. ¿Quién será? ¿Será alguien que conozco? Desbloqueo el aparato. Se trata de alguien desconocido. Abro la aplicación.

“Hola. Estaba viendo tu perfil y me llamó mucho atención la disconformidad que tenés con tu género. Debe ser algo difícil. Sos un hombre agradable a la vista. Espero seás feliz… por lo que no parecés ser con tu género.” ¿Qué clase de mierda es esta? Este comentario no debería sorprenderme. Desde que me acepté como persona no binaria este tipo de cosas han comenzado a suceder.

“¿Podés explicar tu identidad de género?” Claro que puedo. Mi identidad no es mi picha. Mi identidad no son los privilegios a los que día a día renuncio. Mi identidad es fuerza. Mi identidad es el fuego que consume las praderas. Mi identidad es lo que la razón moderna poco crítica no logra entender. Mi identidad es el agua que se escapa entre los dedos. Mi identidad es mía. Yo soy yo. Nadie me va a comprender mejor que yo. Yo soy mi ser supremo. Yo soy el devenir de las cosas. Yo soy quien soy.

¿Pedís a las personas masculinas o femeninas que te la expliquen sus identidades también? Yo no soy la narrativa de nadie. Yo voy más allá de los ensayos y los libros de texto. Yo vengo a destruir el equilibrio y la armonía. Yo desafío a los pronombres. Yo puedo escribir en masculino, en femenino, usando arrobas, usando equis, usando lo que quiera. Yo destruyo las bases del español.

“… La identidad no es solo como te sintás vos, es también como te perciban los otros…”

Reclamo hoy mi protagonismo. Yo soy yo y no necesito de la validación. Mis ropas o mi tono de voz no necesariamente tienen que ir en juego con lo que la mente de las demás personas consideran como disidente. Yo desafío la norma a mi manera. Asígnenme los privilegios que quieran, que yo me los voy a arrancar. Mi carne es potencia y nunca debe ser entendida como el fin de todo lo que soy. Mis relaciones no me definen. Mi nombre es solo una cubierta más. Como me perciban las demás personas no me importa. Yo sigo siendo yo. Nada de lo que haga va a hacer que me sienta menos yo de lo que ya soy.

No me importa lo que diga la teoría, yo soy la praxis. Yo soy quien crea nuevo pensamiento. Yo soy quien destruye la opresión académica. Mi identidad es más compleja que lo masculino y lo femenino. Mi identidad no puede ser capturada como Pikachu. Mi identidad no se encierra, ella se transforma. Mi identidad se nutre de cada interacción. Mi identidad se enamora de mi y de quienes le rodean.

Si al menos alguien me rodeara ahorita. Si al menos no estuviera sintiendo esta soledad.

¿Qué debo contestar a ese mensaje? ¿Por qué tengo que contestar algo? Siento ganas de cagármele a ese maldito. ¿Por qué estoy a la defensiva? Porque este mundo ha sido una mierda con todas las personas que trascendemos lo binario. Este mundo es más duro con quienes nos oponemos a definirnos. Este mundo es más duro con quienes un día aparentamos ser una persona y al siguiente somos otra. La diversidad me incluye a mi. Ser que ataca toda construcción con cada respiro y que se niega a ser definido.

A la mierda todo. No le voy a contestar. No odio los cuestionamientos, odio la mirada opresora que me invalida. Quiero arrancarla de todas las personas que se hacen llamar sexualmente diversas. No me tienen que comprender, solo tienen que aceptar que personas como yo existimos. Yo soy quien soy y no voy a dejar de existir. Si me muero hoy, tengo seguridad que muchas otras personas se identifican tal y como yo lo hago. Y si no es así, la energía misma me traerá de vuelta a la vida en otro ser.

No conseguí a nadie que me diera atención. Me sigo sintiendo en soledad. No importa cuantos labios bese o cuantas pichas mame, nada me va a disminuir este vacío. Ya se me acabaron los cigarros. Debería ir a comprar una nueva caja. Que cansado es esto de buscar atención. Que cansado es conocer gente. Ahora siento más soledad que antes y mucho enojo hacia el mundo.

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