La bienal parece un ente invencible, pero no. 

Me gustó que en Costa Rica hicieron el evento La No Bienal en 2016, justo después de La Sí Bienal que era el evento oficial. Me recordó los años maravillosos en que imaginar una exposición paralela era importante. De hecho asistí, era un salón de poco rigor pero con bastante esfuerzo. Jajaja en ese sentido sí que se parecía a una bienal.

También recordé todos estos años en que las y los artistas han expresado su inconformidad con respecto al proyecto. Creo que esto sucede porque las bienales se vuelven procesos que nadie puede cuestionar y a muchas personas eso no les parece gracioso. La bienal parece un ente invencible, con todo el dinero del mundo para hacer mega-producciones.

Las anécdotas sobran. Hubo quienes se indignaron y retiraron sus pinturas de las paredes cuando todo empezó a volverse más “conceptual”. Recuerdo que en 2002 alguien se emborrachó y orinó en el inodoro-escultórico del salvadoreño Ronald Morán (aunque pudo ser una pésima equivocación llena de inocencia).

Pero honestamente, ¿Las bienales tienen todo el dinero del mundo? Muchas personas se sorprenden por el alcance o la magnitud que tienen estas actividades. Lo primero sería elogiar a los empresarios de la tierra media por financiar la sólida y al parecer ostentosa comunidad del arte contemporáneo. ¡Pues no!

Es decir, hay un financiamiento más o menos claro de grupos empresariales en la región. En este páramo desolado de Centroamérica ese poco dinero se convierte en el anillo para gobernarlos a todos. Pero, hay que decirlo: las y los artistas ponemos la mitad o más de lo que puede costar la producción de una bienal.

Es un evento que de entrada ya cuenta con el capital de los artistas en la forma de: un promedio de seis meses de trabajo entre la discusión y elaboración de las obras, un valor X por el desarrollo intelectual y material de cada proyecto, a veces moverte por Ticabus (iiiuugg) o por avión, a veces gastos de estadía y es una lotería saber quién tendrá apoyo.

Aquí es donde ustedes se preguntan: ¿Y quién te está preguntando estas cosas? ¿Por qué nos arruinás el muro de facebook con esos detalles que a nadie le importan? ¿Por qué no seguís metiendo las divertidas referencias del Señor de los anillos?

Solo me interesa tirar dudas al aire: por todos lados sumamos dinero, sacrificios, militancia, entusiasmo, etc. a las bienales, pero ¿está funcionando la guagua? ¿La sociedad está mejor después de cada bienal? ¿Al menos las y los artistas aprovechan la experiencia para ver mejoras en sus carreras profesionales?

Sé que nadie me está preguntando pero yo haría lo siguiente: tomar en serio la idea de que hay un presupuesto que viene de la empresa privada y gestionarlo como si se tratara de un proyecto cultural, lo que casualmente es. No intentar un mega-evento a costa de las y los artistas, que pese a los actos de magia siempre será insatisfactorio.

Mientras no se trabaje en crear coleccionismo y un mercado artístico en nuestros países me parece injusto que aún se planteen bienales tentaculares. Acá mi bienal: una investigación regional y una pequeña muestra. Le sumás un intercambio académico y pedagógico enfocado al público, no a reunir colegas que se duermen en medio de las ponencias.

Algunas personas odian mi otra idea, la de convertir la bienal en una buena feria anual. Boooooo. Sólo el magma podrá disolver un anillo que parece apretar cada vez con más flojera. Mejor nos veremos en el próximo textillo de esta saga.

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