Una  mirada a los lácteos de temporada desde la comodidad de la tele.

El tema es Semana Tanda y en este país mucha gente ve tele, hasta un fuckin partido, para el viernes. Crucifican al cristo o al machillo, según termine la hostia.  Las calles son tierra de nadie, blanco fácil para un operativo policial. Toda la chusma está entre el sol, playa y arena. Me siento mal por la referencia a esa canción. Voy sólo cuando no es temporada o si tengo plata. Igual no importa, ahorita son vacaciones generales. Un bacanal con feligreses que monten la postalita tradicional. Y cada vez menos prohíben el agua colonial en estos días de la colonia. Entonces no faltan las frías. Enciendo la tele, ponen la de siempre: Judá Ben-Hur.

Ruedan los créditos, rueda el papel y nos creemos Hollywood:

Celestina como Ben Hur

Celestina como Messala

La ninfa como Esther

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Empiezo la semana con un ramo barato de yerbabuena, es viernes 19 y voy caminando de San Pedro a San José.  Messala me rueda el bareto, la ninfa morena nos baila y yo hago música con risas trepidantes.  Los transeúntes se asustan por un grupo unisex de tres personas en vestido. La trinidad se lava las enaguas en las aguas de estos plebeyos.

Otra risa más debajo de un arbolito y nos aparece Cristo. El mae es gringo, pelo corto, ojos avellana-verde por la grifa, con gorra y bermudas aunque sean las nueve de la noche. Entramos al Frescomercado y hacemos un zafarrancho. El Cristo grita en zapoteco a La Trinidad que ojalá sea de provecho los delirios carnales.  Todo por vernos comprar más cerveza y unos condones.

Messala sale puteado, la ninfa está tan alegre que baila y yo, Celeste a quien le cueste, en el camino a los derroches. La boca me sabe a melaza, la ninfa se ahoga en yogurt, todos satisfechos. Después de tres pastillas, ni me acuerdo qué más hice ni tengo sopa de techo. La hostia molida es una delicatessen.

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Para el sábado, levantarse a mediodía, después de una pizza de $2 y una cerveza de $1.50, visito al Cristo y le dejo $60 en peces.  A cambio, él me da $12 en panes. Se los fuma toda la chusma, Messala es un grifo. Qué maravilla, qué milagro. (Dejo los precios en dólares para el público turista y los peces nadando en marihuana.)

Domingo, empieza la tanda. Cae a mi chante Messala, hay poker, par de birras y un leño. No pasa mucho.

Lunes, no es ni medio día y tenemos que salvar a unos esclavos. Los centuriones romanos les dijeron cristianos y todos se fueron de calda (hijueputa el que habla). Messala se enoja con todos, creyentes y pacos no hay distinción. Me le uno a pegar par de gritos. Ya como a las cinco un café con cardamomo y agarramos un bus que nos lleva donde la ninfa. Leemos sobre heroína y playas chilenas en el trayecto, pero eso a nadie le importa. El sol es negro y se esconde cuando pisamos una acera. Nada tiene sentido, no hay pastillas.  Sopa de techo estando lleno.

Martes, salir a comprar un colchón nuevo, Messala ocupa el banco y la ninfa quiere flores. Ya para la tarde se me aguaron los azules y termine con unas hostias cantando karaoke. Hay una pieza que se llama horny y es un clásico ya para mis amigos solitarios y la chica que atiende. El sueño frustrado de cualquier Celestina es cantar como Evaristo Paramos en un sueño de opio de Stirner.

Miércoles, vamos a una actividad social comunitaria. Parece que a los jóvenes les gusta apreciar la música y nos la creemos. Messala me dice que me vista para deslumbrar, yo me vestí en un cuarto poco alumbrado. La ninfa me dijo que me veía como una cualquiera, desafina y provocativa. Yo casi me rancho pero me había olido mucha hostia. Da igual, bailamos.

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Jueves, hay visitas. Me doy las de diva.  Como lo mismo que diez cosacos y bebo como tres sacerdotes lujuriosos.  Duermo como una recién nacida, unas ocho horas hasta la próxima cagada y comida. Hablan de la tele, que Mosies, que los diez mandamientos, que Ben-Hur, que Marcelino Pan y Vino. Entre las puellas y las amitas lloran más por el huérfano que por la Biblia. En la noche, pastilla para no pegar con techo.

Viernes, me juego a la crucificada con un cilindro. Messala me ayuda, no deja un hueco sin ocupar. Perdónelo nadie, él sabe lo que hace

Sábado ni me acuerdo, pero vi Ben-Hur por décima vez.

Domingo, la resurrección, baño romano hasta después de tres días. Se me hace unos colochos divinos, una Celestina matadora.

Y bueno, les aplico las mismas, toda la procesión que va por dentro.  Acá les dejo mi reflexión para flagelarme públicamente. Por jugar de vivo me vine precoz, ya para el miércoles no había fiesta. Nunca fui a misa y la única procesión que me eche  fue el domingo. Una cumbia evangélica sonando por la ventana a eso de las ocho de la noche. Nunca les voy a perdonar el mal gusto.

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El tema de esto es la peli de siempre: Ben-Hur. El clásico resalta entre sus congéneres porque es un drama épico, no de un personaje bíblico sino de un mortal cualquiera, un proto antihéroe de muy buen ver.

Sale por primera vez el 18 de noviembre de 1959, basada en un libro de 1880. Narra las desventuras de un personaje fuerte y privilegiado, un muchacho de clase alta judía con algunos lazos comunales hacia los árabes. Ambos minorías frente a un glorioso imperio romano. El jovencito Judá Ben-Hur es criado junto a un romano prodigioso, Messala, que debe cumplir con deberes de linaje. También se muestra la que será prometida, Esther, muy parecida a la ninfa, virtuosa la condenada.

Para este año, 2016, siguiendo la lógica de los refritos y de convertir lo que se pueda en una seria con veintena de capítulos y temporadas, se genera una nueva producción que promete más adrenalina y otros capítulos de la historia original mejor desarrollados.

Cualquier iletrado de nuestra generación diría que en la nueva adaptación se aprecia mejor la tensión homoerótica entre Judá Ben-Hur y Messala. Par de yogures estéticos a lo que son las series de televisión gringas en estos días, bastante fluida en guión, con largas escenas de desnudos y violencia. Tal vez los desnudos no eran tan largos y les ponía pausa.

Yo era Messala cuando hacía caso a mis deberes cívicos ciudadanos y familiares, era Ben-Hur cuando me creía humano y capaz de forjar mi destino, era la ninfa cuando solo estaba horny y me enfocaban de segundo plano. (Los temas que no voy a tratar aquí son la xenofobia, el machismo y otros males sociales de la historia y de la época por lo mismo, es llover sobre mojado y yo ya me vine. Squirt Squirt Squirt.)

Igual, prefiero ser la Celestina .

Ben-Hur-01El caso es que caigo en dos puntos reflexivos. Primero, el tal Jah Buen Yogurt era un antihéroe viviendo la pluralidad cultural de una forma más cómoda que sus congéneres romanos, no es necesariamente un privilegio de las minorías, pero la resistencia cultural es un acto de vida. El tipo sabe cuando juega al esclavo sumiso y cuándo regalar una daga de oro como aperitivo a su venganza. Lo que hace es vivir desde el estilo, utilizando sus recursos de poder que siempre son efímeros y pasajeros, pero les domina con gracia. Parte de eso es el punto de tener el sable afuera para que los otros se lo claven como les venga en gana.

Segundo, me encuentro inmerso en una generación megalómana y menos bíblica, igual que el Yogurt, ahora todos estamos llenos de probióticos y le damos sentido a nuestra vida con más fuentes de información. Por eso se hace tan fácil comparar a una peliteñida cualquiera con el Yogurt. Tenemos mayores posibilidades de construirnos por el poder difuminado de nuestra realidá. (Que bien masticado salio eso,carajo). Y por ahí va el guiño, dejamos que el romano nos guíe la vespa o nosotros buscamos el camino.

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