El fotógrafo Andrés García Lachner nos enseña una pequeñísima muestra de la enorma diversidad biológica con la que cuenta Costa Rica.

De lejos, cuando se vuela sobre Costa Rica, lo primero que notamos es un verde intenso. Esa masa verde, la cual es apenas 51.100 km2 de superficie terrestre (lo cual representa 0,03% de la superficie mundial) y 589.000 km2 de mar territorial, es considerado uno de los 20 países con mayor biodiversidad del mundo.

Al 2015, Costa Rica cuenta con un registro aproximado de 95.157 especies conocidas, es decir, aproximadamente el 5% de la biodiversidad que se conoce en todo el mundo (cerca de dos millones de especies conocidas al año 2005).  Mientras sigue el proceso de investigación e identificación en sitios y grupos menos estudiados, esta lista aumenta con cada año que pasa.

Su posición geográfica, sus dos costas y su sistema montañoso provee numerosos y variados microclimas, y ayuda a explicar la existencia de esta riqueza natural, tanto en especies como en ecosistemas. Esta riqueza tiene muchísimas utilidades para los costarricenses. Por ejemplo, la biodiversidad ayuda a regular el ciclo hidrológico, la salud de los suelos y los microclimas. Además, es fuente de muchas actividades económicas como el turismo, la pesca y la agricultura.

En Costa Rica, la pérdida y deterioro de un entorno tan biológicamente diverso como el nuestro tendría gran influencia en el bienestar humano actual y futuro de la sociedad costarricense, ya que es la base del sustento de la vida misma y del cual depende el ser humano para su supervivencia. Por esta razón, el gobierno costarricense ha estado trabajando en iniciativas como la Estrategia Nacional de Biodiversidad, la cual es un plan estructurado orientado hacia la protección de la diversidad biológica en todas sus formas.

 

Estas 11 áreas de conservación son las distintas regiones establecidas por el MINAE para llevar a cabo una gestión descentralizada de la biodiversidad.

El país posee poco más del 25% de su territorio bajo alguna categoría de protección, que aumenta gracias al apoyo de la iniciativa privada, al crear reservas privadas dedicadas especialmente al ecoturismo y la investigación.

Desde la metas globales de la Estrategia Nacional de la Biodiversidad se planea haber recuperado 1.000.000 hectáreas de cobertura boscosa.

Aunque distintos programas del MEP, fomenten la reflexión sobre la riqueza natural de nuestro país, se espera que el 2018 arranque el Programa Nacional de Educación para la vida.

La información sobre fauna y biodiversidad en nuestro país se encuentra desactualizada, en menos de 3 años se espera contar con un listado nacional actualizado cada 5 años de especies en peligro de extinción y amenazadas.

Se espera que para el 2020 haya una cierta cantidad de instrumentos que permitan medir el impacto, principalmente en los ecosistemas marino-costeros y dulce-acuícolas.

Según la Estrategia Nacional de la Biodiversidad, se espera que se aumente el porcentaje de cobertura de arrecifes de coral bajo procesos de restauración y protección.

Es una realidad que en Costa Rica existe vida silvestre en estado de cautiverio; según la Estrategia Nacional de Biodiversidad se espera realizar un inventario de lugares que tienen vida silvestre ex-situ, y determinar su estado.

En 1986, se creó el Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas (MIRENEM), hoy Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), con el cual se logró centralizar todas las acciones reguladoras y de fomento relacionadas con el manejo y la conservación de los recursos naturales del país.

Al 2020 se habrá ampliado el sistema de áreas protegidas estatales en un 0.5% de la representatividad ecológica (SICO) en ecosistemas de aguas continentales y terrestres.


Textos por Sofía González y Rebeca Soto.

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