Cómo la sostenibilidad se debe concebir de manera que abarque retos que van más allá de lo verde, especialmente en áreas urbanas.

Costa Rica es reconocida alrededor del mundo por ser un país verde. ¿Cómo llegamos a esto? La cobertura boscosa del país se redujo de un 75% del territorio nacional en los años 40 a un 21% en 1987 como resultado de políticas que requerían cortar bosque para poder obtener títulos de propiedad y que proveían créditos para transformar los bosques en tierras aptas para cultivar.

A partir de esta alarmante situación, se implementaron una serie de medidas que buscaban revertir dicha tendencia y promover el uso sostenible del bosque, su protección y la reforestación. Entre 1979 y 1996, se logró reforestar 109 000 ha de bosque, y el país logró, de manera exitosa, asegurar que más del 50% del país estuviera, y se mantenga, cubierto por bosques. Esta protección ha significado también que, aunque Costa Rica represente menos del 1% del territorio mundial, cuente con aproximadamente el 5% de la biodiversidad del mundo. Para ponerlo en perspectiva, por cada especie de mamífero, anfibio, reptil o planta en Estados Unidos, Costa Rica tiene 300.

infografico-verde-1Figura 1. Cambios en la cobertura boscosa del país entre 1940-2010.

Además del tema de cobertura boscosa y biodiversidad, nuestra matriz eléctrica logra que, durante algunas épocas del año, nuestra electricidad pueda ser generada al 100% con fuentes renovables (agua, aire, geotermia, sol) y sin necesidad de quemar combustibles fósiles que contaminan el ambiente y contribuyen al cambio climático. Esto es algo que no muchos países del mundo pueden decir.  Es más, es un trabajo que el país hizo y viene haciendo muy bien desde hace muchos años.

Hoy en día podemos disfrutar los frutos de esos esfuerzos. Podemos escapar de la ciudad e irnos a la playa, a la montaña, ver paisajes que nos dan paz y tranquilidad. Pero… ¿y cuando volvemos a las ciudades? ¿Cómo se traduce ese concepto de país verde a nuestro día a día? A diario tenemos que enfrentarnos a ciudades sucias, desordenadas, incómodas, ruidosas y congestionadas. En la GAM, las personas pasan 15 días al año pegadas en una presa, algunos “viajantes extremos” viajan 3 o más horas cada día entre su casa y el trabajo. Recientemente se reveló que los niveles de contaminación del aire en la GAM superan los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Si se nos ocurre ver para abajo al pasar un puente en la ciudad encontramos lo que solían ser ríos.  En éstos hoy van a dar la mayoría de las aguas negras del país (casi todas sin tratar). Los alimentos que consumimos (si son locales), son producidos utilizando altos niveles de pesticidas (somos el país con mayor consumo de plaguicidas por hectárea en el mundo) que terminan no sólo en nuestra comida y nuestro cuerpo, sino también en el agua y los ecosistemas que rodean las zonas de producción.

Los anteriores son solamente ejemplos de los retos en el país que van más allá de ser “verdes”. Lo hemos hecho bien en temas de biodiversidad, protección de bosques y energías renovables, pero debemos ir más allá de eso. Si queremos pensar en sostenibilidad, debemos recordar que ésta no es solamente lo ambiental, sino que también incorpora lo económico y lo social.

Si queremos ser verdaderamente sostenibles, debemos considerar elementos como el manejo de aguas potables y residuales, de los residuos sólidos, el transporte y la movilidad, los materiales que usamos para construir, los alimentos que consumimos (de dónde vienen y cómo fueron producidos), la energía que usamos día a día, nuestra salud, felicidad, cultura, herencia, y economía local y además, cómo todos estos elementos se interconectan entre sí (ver figura 2).

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Figura 2. Los principios One Planet Living de Bioregional ofrecen una manera amigable de visualizar los demás “colores” de la sostenibilidad.

No basta con tener bosques y áreas protegidas si las comunidades a su alrededor no tienen con qué alimentar a sus familias. No basta que reciclemos si la cantidad de carros en el país crece más rápido que su población (la flotilla vehicular crece en un promedio de 5% anual –aunque los datos del 2010 indicaron un 8%-, mientras la población en un 1%). No basta tener espacios públicos si estos no son aptos o ponen en riesgo a sectores específicos de la población (por ejemplo, a mujeres y niñ@s).

Para ser verdaderamente sostenibles, nos falta mucho. Pero esto no es algo que deba resolver el gobierno o la municipalidad, es una transformación para la cual todos los habitantes del país debemos contribuir en nuestro día a día. Como personas, como comunidades, como tomador@s de decisiones en gobiernos locales, empresas privadas, instituciones públicas, debemos procurar trabajar en todos los colores de la sostenibilidad, más allá de lo verde. Solo así podremos tener una mejor calidad de vida que como país que se traduzca a nuestras experiencias del día a día.


Fotografía principal de Dirk van der Made. Via Wikipedia Commons.

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