Los retenes y requisas en el Parque Francia, un espacio público muy frecuentado por personas jóvenes del GAM, no ayudan en nada a prevenir la inseguridad.

La inseguridad civil es un problema político. Hago énfasis en la palabra civil, pues también vivimos otras inseguridades: vial, ambiental y económica; que al final están muy relacionadas con la forma en que percibimos la violencia, pero no son el énfasis de este artículo.

Por esa razón, encontrar espacios donde la gente pueda sentarse a disfrutar con libertad y tranquilidad de lo que es de todxs es realmente difícil. Los espacios destinados para el entretenimiento accesible para las personas jóvenes son limitados. No todo mundo tiene dinero para gastar todos los fines de semana. En el GAM quizá sea peor, pues no tenemos playas o ríos limpios de fácil acceso, no hay muchos oasis de los que se pueda disfrutar. No obstante, existe una excepción en el cantón central de San José: el Parque Francia.

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En años recientes el parque ha empezado a tener un gran flujo de visitantes, en su mayoría jóvenes, que encontraron un plan accesible para pasar un rato agradable. ¡Genial! O al menos eso pensábamos, pues entre más visitantes tiene este parque, mayor interés genera en la policía.

Seamos sincerxs. Es cierto que muchas personas que visitan el parque aprovechan para tomarse una birra o fumar marihuana, y sí, ambas cosas son ilegales. Pero también son solo simples contravenciones; son secundarias frente a la preocupante tasa de homicidios de 11.8 personas por cada 100 mil habitantes que tuvimos en 2016.

Destaca que el distrito Carmen, donde se encuentra el Francia, ha tenido una tasa de homicidios promedio de 5.8 homicidios por por cada 100 mil habitantes en esta década – cerca de 2 sucesos al año. De igual forma, las denuncias recibidas por el OIJ confirman que los robos violentos no son tan frecuentes como en otros distritos centrales de San José.

La incidencia de hurtos sí es más elevada. Sin embargo, este distrito es el más seguro del casco central. No hace falta ser experto para determinar que no es un lugar prioritario para el patrullaje. Entonces, ¿por qué tanta vigilancia en lugar que parece no necesitarlo?

Este distrito tiene una de las delegaciones policiales más grandes del país, no solo en números reales, sino también en relación a la población. Mientras que la ONU recomienda una media 3 policías por cada 1000 habitantes (una meta que Costa Rica ha tratado de cumplir). En 2016 el país registró aproximadamente en esa misma proporción 2.7 policías, pero el distrito Carmen registró 52.7. Eso sin contar la policía municipal.

Datos sobre proporcionalidad del recurso policial en el cantón Central de San José (excluye policía municipal):

Delegación Fuerza Pública Policías por cada 1000 habitantes (2016)
Toda Costa Rica 2.7
Todo el cantón Central de San José 3.5
Carmen 52.7
Merced 12.4
Catedral 14.3
Hospital 8.4
San Sebastián 1.4
Pavas 1.4
Hatillo 1.2
San Francisco-Zapote 0.9
Uruca-Mata Redonda 2.7

Fuente: Direcciones Regionales del Ministerio de Seguridad Pública e INEC.

Sin duda este distrito es frecuentado por muchas más de las 3000 personas que habitan en él y por ello una proporción un poco mayor a la recomendada por la ONU es justificable. Sí, aquí está la Cali y hasta la Asamblea Legislativa, pero me refiero  a los oficiales de una delegación, lo que no excluye otras unidades especiales que pueden realizar operativos de forma recurrente -y vaya que lo hacen. Al parecer nuestro amado parque se encuentra en uno de los pedazos más vigilados de Costa Rica.

Felix Obando es el encargado operativo de la delegación de la Fuerza Pública en este distrito. Le preguntamos qué motivaba tanta presencia policial en un espacio tranquilo y donde se reportan muy pocos incidentes violentos; su respuesta fue contundente: los vecinos se quejan por consumo de drogas y alcohol que según ellos responden a que hay muchas universidades cerca. En ese sentido y ante las quejas sistemáticas, la delegación decidió responder realizando acciones operativas diarias en el Parque Francia.

¿Qué se busca? Lo que los vecinos denuncian: drogas y alcohol. ¿Cuáles han sido los resultados? Según Obando, básicamente decomisos de drogas (en particular marihuana) y alcohol. Ahora es claro que no estamos hablando de delitos violentos ni de un espacio público que está tomado por el narcotráfico. El problema es otro.

El agente Obando también nos mencionó que su distrito, y particularmente Barrio Escalante, es una zona en su mayoría habitada por muchas personas adultas mayores. En años recientes ha empezado a personas jóvenes que quizá no vivan ahí, pero si frecuentan la zona. Los datos del INEC confirman una mayor proporción de gente con más de 50 años que en otros lugares del país.

Pero si la delegación local hizo énfasis en la brecha generacional, empezamos a hablar de un claro caso de adultocentrismo en donde un parque de una cuadra se convirtió en el campo de batalla. Las teorías que criminalizan a las personas jóvenes no son nuevas y resuenan en los imaginarios de las autoridades y de la población.

Es algo así como: ¿gente joven sentada en un parque?, ¡nada bueno deben estar haciendo!, ¿por qué no hacen algo productivo por la vida? Hace unos meses había publicado una investigación que dejó claro algunas tendencias adultocéntricas punitivas en la cultura policial y en la población en general.

Una fuente anónima que reside en Barrio Escalante nos indicó que los vecinos cuentan con grupos en redes sociales para mantenerse en contacto con la policía. Sin ahondar en muchos detalles también me comentó que eran frecuentes los comentarios relacionados a una sensación de inseguridad consecuencia de la alta visitación (en particular de personas jóvenes) que ha tenido esa zona en los últimos años. Pero de nuevo, los datos indican que el distrito sigue siendo tranquilo.

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También hablamos con el fundador de la asociación de vecinos de Barrio Escalante, Gustavo Martín Fernández (quien a su vez es Regidor Municipal representando al Partido Acción Ciudadana). Él nos dijo que mucha gente joven ajena al barrio visita el Parque Francia, particularmente por el auge del Paseo Gastronómico ubicado a unas cuadras. Mencionó que “la sociedad no entiende que la mayoría de sus hijos son consumidores de droga” y el Estado no da respuesta a la situación que percibe.

Por otra parte dijo que el Parque Francia era tomado por parejas que se besaban y que muchas eran del mismo sexo. El vecino mencionó expresamente que antes iba a asolearse con sus hijos, pero ahora no sabe cómo explicarles a sus hijos esa situación, que quizá los medios debían ayudar. Aún así, destacamos que en ningún momento la policía hizo referencia alguna a las parejas del mismo sexo como una problemática.

No vamos a negar el derecho que tienen los vecinos a tomar precauciones con respecto a una zona residencial que poco a poco se ido volviendo comercial. La presencia policial es bien recibida cuando realmente es preventiva y reduce las inseguridades tanto de residentes como de visitantes. La asociación de vecinos tiene un punto válido cuando habla de hacer operativas contra los vehículos subidos en las aceras o motocicletas invadiendo el parque (aunque muchas veces también son las de la Fuerza Pública).

Pero en términos generales, no parece haber ningún criterio que justifique la presencia policial diaria y constante más que proceder a decomisar alcohol y marihuana. Algo bastante común y totalmente legal, pero que realmente no brinda mayor seguridad.

A lo sumo, todo lo anterior puede brindar cierta sensación de alivio a los vecinos, pero ¿lo vale? Estamos hablando de un parque público en una calle pública, donde cualquiera que guste puede ir a sentarse. Ese también es un derecho que se debería tutelar. Estamos luchando contra un paradigma muy arraigado donde la presencia de personas jóvenes se asocia a la delincuencia; un paradigma que incluso comparten varias autoridades nacionales.

Encontrar espacios como el Parque Francia es difícil. Y por lo visto, las operaciones policiales seguirán siendo recurrentes hasta que algún día cambien las leyes que las permiten o una orden superior asigne ese recurso policial a otras prioridades. Aún con las incomodidades, muchas personas podemos seguir disfrutando del Parque Francia. Lo triste es que mientras un parque de una cuadra está sobrevigilado, en otras partes del país sí se requiere mayor presencia policial para apropiarse de los parques y otros espacios públicos.

Información: Daniel Schuster.

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