A pesar de cuidar el 5% de la diversidad biológica del planeta, los guardaparques nacionales costarricenses enfrentan muchísimos problemas.

“Para la sociedad civil el guardaparque está invisibilizado. O sea, no tienen conocimiento de qué es una figura de funcionario público y tampoco, obviamente, conocen las funciones que hacen. Y los que nos conocen, nos ubican, en la percepción de ellos, en escenarios muy lindos.”

Las palabras de Dennis Carmona Salazar, guardaparques entrevistado en la Reserva Nacional Absoluta Cabo Blanco, resonaron con fuerza en mi cabeza. Después de caminatas de horas incontables, me era usual sentarme con mis amigos y añorar una vida en el medio del bosque, viviendo con los animales y subsistiendo individualmente. Esto fue antes de caminar varios días con Dennis. Me di cuenta del daño que este tipo de ideas hacen a las personas que forman parte de lo que puede considerarse el único ejército costarricense.

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Las historias de Dennis, además, contrastan con la imagen del país verde que promueve Costa Rica. El 30 de noviembre pasado, en el marco de la Cumbre sobre Cambio Climático en París, la Torre Eiffel lució el lema: “100% Pura Vida”.  Sin embargo, la falta de recursos que sufren los guardaparques, protectores del sistema ambiental que tanto orgullo produce a nivel mundial, es paradójica. Aún más peligroso es el poco conocimiento a nivel público de las dificultades que viven estos funcionarios.

Lo más grave es que la problemática lleva años. Desde 1994, el SINAC se encarga del mantenimiento, organización y planificación de las áreas que protegen el 5% de la diversidad biológica de nuestro planeta. Desde entonces, se vive una crisis a nivel de déficit de recursos entre los guardaparques. En promedio, cada guardaparque debe cubrir 4.500 hectáreas sin contar con el equipo básico para hacerlo. Ellos tienen que cubrir sus propios gastos para cosas tan básicas como el papel higiénico y el agua embotellada a falta de agua potable en las instalaciones.

Director: Sebastian Rivera. Asistencia: Carolina Castro. // Video producido por Revista Vacío. Filmado en el Parque Nacional Cabo Blanco. 

Las condiciones adversas, la sobrecarga de trabajo y la amenaza constante de cazadores y narcotraficantes hacen del guardaparques una profesión peligrosa. En este primer capítulo exploramos, desde la perspectiva de los guardaparques, la situación y peligros que estos enfrentan día con día.

 

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