La filtración de los Panama Papers ha vuelto los ojos a la lucha para evitar el fraude fiscal y ha agudizado el debate en lo relacionado al Registro de accionistas. ¿Pero qué es y por qué diputados como Otto Guevara se oponen tan rotundamente a esto?

Durante los últimos días mi pasatiempo ha sido leer Actas de las sesiones ordinarias de la Comisión Permanente de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa de Costa Rica. Ya sé, suena casi tan divertido como ganarse un pase especial del Parque de Diversiones. Pero el asunto es que, mientras batallaba contra el aburrimiento de leer sobre el pleito que se tenía Otto Guevara contra el resto de miembros de esa comisión -tratando de convencerlos de no sé qué cosas durante horas, porque aparentemente al señor Guevara nunca le enseñaron a ser conciso – me encontré con algo muy interesante que se habló el 15 de marzo de 2016, en la sesión N° 83 de esta  comisión.  Pero ya llegaremos a eso.

Para esta fecha, solamente un grupo selecto de periodistas alrededor del mundo sabían que estábamos a escasos 19 días de que fuera revelada una de las mayores filtraciones de información de la historia de la humanidad: los #PanamaPapers.

Y bueno, ¿qué es todo este enredo de los Panama Papers? Se trata de una filtración de 11.5 millones de archivos (2.6 terabytes) de las bases de datos de la cuarta firma legal offshore más grande del mundo, Mossack Fonseca (bufete legal panameño con subsidiarias en 42 países). Este se especializa en crear mecanismos legales para esconder capitales, evadir impuestos, facilitar el lavado de dinero y disfrazar platas originadas de maneras poco éticas. Pero tampoco todo es diabólico, también hay mecanismos utilizados para otros fines totalmente legales y honestos. Cassidy-Panama-Papers-American-Names-1200Definitivamente hay que tener claro que no todas las prácticas de este bufete son ilegales o poco éticas, pero las que sí lo son resultan muy dañinas para la economía de los países (especialmente los pequeños como el nuestro) y de las personas  que menos tienen.  Al mismo tiempo resultan bastante favorables para la economía personal de quienes más tienen.

Ahora bien, ¿por qué al principio mencioné el Acta de la Sesión N° 83 de la Comisión de Asuntos Hacendarios? Pues porque en dicha sesión se discutió,y hasta el dia de hoy sigue en discusión,  el EXPEDIENTE N° 19.245 referente a la LEY PARA MEJORAR LA LUCHA CONTRA EL FRAUDE FISCAL. Y, ¿esto qué tiene que ver con el tema del escándalo mundial desatado por los Panama Papers? Pues, todo. Este proyecto contiene, entre sus propuestas, una controversial herramienta que se le quiere brindar al Estado. Esta se llama Registro de Accionistas.
La controversia en torno a tal registro involucra precisamente al diputado libertario. En un artículo de La República del 4 de abril de 2016, Otto Guevara afirma estar dispuesto a frenar, por todos los medios legislativos, la aprobación del registro de accionistas crucial para el Ministerio de Hacienda y su lucha contra la evasión fiscal. Además, haciendo alarde de sus ya conocidas habilidades para entrabar proyectos, amenaza con tener la capacidad física e intelectual para sostener este tema, para que no  pueda aprobarse de aquí hasta el 30 de abril del 2018, cuando dejaría su cargo..

Luego, en el artículo del 6 de abril de El Financiero, titulado Comisión de Hacendarios se mantiene en parálisis por registro de accionistas, tanto Otto Guevara como Rosibel Ramos (del Partido Unidad Social Cristiana) están completamente en contra de la creación de un registro de accionistas a manos del Estado. Una revisión de El Financiero a las últimas quince actas de la Comisión muestra que el diputado Libertario ha enunciado -en promedio- más del 45% de las palabras registradas en los documentos. Por ejemplo, en la del 30 de marzo, Guevara presentó 11 de las 21 mociones (sin incluir mociones de orden) registradas en el acta, y la totalidad fueron rechazadas por mayoría.

Eso nos lleva a preguntarnos, ¿qué es lo que está afligiendo tanto a Don Otto sobre estos registros de accionistas?

El 16 de marzo, Don Otto continúa defendiendo su posición aduciendo que si una compañía no cumple con el pago de impuestos, entonces se debe perseguir a la compañía y no al accionista. Esto suena muy romántico, pero aquí el diputado está obviando el problema que existe actualmente. Veamos un ejemplo en concreto tomado de un artículo de La República convenientemente titulado  Registro de accionistas haría poco para aumentar recaudación. al mismo tiempo, en letra más pequeña y como si fuera poca cosa dice, Herramienta reduciría lavado de dinero.

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La Redacción del periódico expone en dicho artículo varios ejemplos para entender cómo exactamente es que funcionan estos famosos Registros de Accionistas. Tomemos entonces el ejemplo de la tasa de pequeña empresa:

Actualmente, una sociedad con ingresos anuales menores a ₡105 millones de colones, paga un impuesto corporativo del 20% sobre sus utilidades. Esto se contrapone al 30% que tendría que pagar una sociedad con ingresos mayores a esos ₡105 millones. Ahora supongamos que existe una sociedad anónima llamada Fideos S.A., dueña de un restaurante en Guanacaste que reporta ganancias anuales de ₡100 millones de colones. Además, existe otra sociedad, llamada Caimito S.A., propietaria de un lavacar en Belén que también reporta ganancias por ₡100 millones de colones.

Cada una de las sociedades, que en principio parecieran no tener absolutamente nada que ver una con la otra, tiene utilidades de ₡20 millones y cada una debe pagar a Tributación un 20%. Así, Fideos S.A. paga ₡4 millones y Caimito S.A. también paga ₡4 millones. Lo que pasa es que  la misma persona, de nombre Jorge Pérez, es propietaria de las dos sociedades, y que como si fuera poco, el lava-car en Belén es ficticio y nunca ha existido, y el negocio de Jorge únicamente consiste en un restaurante en Guanacaste que le genera ingresos de ₡200 millones de colones y utilidades de ₡40 millones.

No tenemos forma alguna de tan siquiera imaginarnos esto, porque no contamos con un Registro de Accionistas que nos  habría permitido percatarnos que Jorge Pérez era propietario de ambas sociedades, y por lo tanto lo que le corresponde pagar a Tributación no son los ₡8 millones del “lava-car” y el restaurante sumados, sino ₡12 millones (o el 30 porciento de ₡40 millones) del negocio en Guanacaste. De esta forma, este hombre logra evadir ₡4 millones de colones y los seguirá evadiendo si la Asamblea Legislativa no aprueba una Ley que le permita al Estado  acceder a los registros de accionistas de las sociedades anónimas.

Y esto nos  lleva a analizar el otro argumento que frecuentemente se utiliza para criticar esta herramienta: debido a la invasión de la privacidad de las empresas, éstas ya no van a querer invertir en Costa Rica, y las que actualmente operan desde aquí van a optar por irse.

Lo dudo mucho. Vayamos a preguntarle a cualquiera de estas empresas establecidas en Costa Rica que trasladen o hayan trasladado gran parte de sus ganancias a otros países con paraísos fiscales, ¿por qué no decidieron simplemente establecerse en esos otros países desde un principio? Y ahora también debemos preguntarnos: ¿En serio les creemos cuando nos intentan vender la idea de que los controles van a “espantar” a todos estos inversionistas?

En la mayoría de los casos, la respuesta sería no.  Estas empresas no  se irán de Costa Rica, pues seguirán habiendo muchos otros factores atractivos como la mano de obra calificada, seguridad jurídica y nichos de mercado específicos. Estos son factores que saben que no encontrarán en esos otros países. Y por eso mismo es que no se establecieron en esos esos países desde un principio.

Estas  empresas saben que, aun percibiendo una menor utilidad -debido a controles fiscales mucho más sólidos, producto de la implementación de registros de accionistas- seguirían percibiendo aún mayores  ganancias que si su empresa estuviese establecida, por ejemplo, en Islas Vírgenes. Así que no hay  más remedio que quedarse en Costa Rica, pero pagando la verdadera carga fiscal que les corresponde. Y habría únicamente dos cosas que dichas empresas podrían hacer al respecto:

  1. Absolutamente nada, y…
  2. Disfrutarlo.

Ayer, 6 de abril, se aprobó en comisión un texto sustitutivo para incluir el capítulo del registro de accionistas en el proyecto de Ley contra el Fraude Fiscal. En este nuevo capítulo el registro queda, por requisito de empresarios, en manos del Banco Central que se lo podrá proveer a Haciendo y a al Instituto Contra Drogas (ICD), en vez de a cargo del Ministerio de Hacienda.

Se hizo por texto sustitutivo porque así se desechan todas mociones del texto anterior. Anteriormente se había intentado incluir el registro a través de una moción pero no se pudo. Al aprobarse este nuevo texto se ahorran muchas horas de mociones y discusiones de Otto que ya ha dicho que todas las va a comentar, sean de él o no, esté en contra o no.

El proyecto sigue ahora en comisión, con la posibilidad de una moción 208 bis (por el número de artículo en el reglamento de la Asamblea Legislativa) que permite generar un procedimiento especial para ponerle restricciones a ciertos derechos que tienen los diputados para aplicarlo a este proyecto. O sea, ya no se sigue la ruta normal de la Asamblea, sino que los diputados fabrican un procedimiento especial para aplicarlo a quienes quieran. Para esto requieren dos terceras partes de los presentes en el Plenario.

La idea es que se pongan plazos de tiempo para la aprobación. Entonces no importa la cantidad de mociones presentadas, al llegar el día que se debe de votar se hará, a pesar de que muchas queden sin discutirse. Esto evitará que el diputado libertario deje el proyecto trabado de aquí al 30 de abril del 2018, como ha prometido.

Para cerrar tomaremos  un pensamiento de Frida Ghitis, de su artículo Panama Papers a very big deal, publicado en la página web de  CNN, y que pareciera dirigido, entre otros, para un cierto diputado que se hace llamar “representante del pulseador” (tomado del Acta N° 83):

Algunos van a intentar restarle importancia al tema, van a intentar suprimirlo y decir que todo es un gran malentendido. Van a decir que todo es una tormenta en un vaso de agua, o quizás una enorme conspiración. Pero no les crea. Todo lo que se revela en los Papeles de Panamá sí es la gran cosa, sí es abismalmente relevante.

Y sí, Don Otto, ese último párrafo va dirigido hacia usted.


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