La evolución natural del deporte: Un recuento de cómo se vive una final mundial de League of Legends en Costa Rica y de cómo en este país la definición del deporte se adapta a los avances tecnológicos.

Heredia, Costa Rica, 31 de Octubre de 2015, 3:35 de la mañana

Suena la alarma del celular y me incorporo con resignación. Hace apenas dos horas estábamos terminando el montaje del evento. No hay tiempo para quejarse, ni siquiera hay tiempo para desayunar. Hay que abrir las puertas a las 5:00 a.m. Llego al teatro a las 4:40 am y aún no hay nadie. Soy el primero, o eso creo… Al subir las escaleras, me encuentro un grupo de personas haciendo fila en contra del frío y el sueño. “Esto es real, de verdad está pasando, de verdad lo logramos” pienso, mientras me adentro en el teatro a terminar los detalles antes de abrir puertas.

A miles de kilómetros de allí, en Alemania, una multitud de fanáticos (doce mil para ser preciso) abarrotan el Mercedes Benz Arena en Berlín. El escenario, usualmente testigo de partidos de baloncesto del más alto nivel, está a reventar. Quienes juegan hoy no son alemanes, ni siquiera son europeos, y lo que es más curioso aún, no van a jugar baloncesto.

5:00 am. Un vídeo da comienzo a la transmisión en vivo desde Berlín. En él, CloudTemplar, jugador retirado de League of Legends y ahora uno de los más queridos narradores en Corea, pone en perspectiva el trabajo realizado por los equipos para llegar a la final. Lo califica como un “esfuerzo y una batalla constante consigo mismo”. Habla rápidamente sobre Faker, el jugador estrella y uno de los favoritos al título, y dice “Victoria, es todo lo que él quiere. Todo lo demás es circunstancial”.

Hace mucho que los videojuegos dejaron de ser un juego y se convirtieron en una disciplina. En Costa Rica, los asistentes se apresuran a ingresar y buscar un asiento en la oscuridad del teatro. La proyección ya está en progreso y los sonidos de la final ya llenan todo el recinto. Nadie quiere perderse un detalle de la acción.

“Bienvenidos, damas y caballeros, a la final del campeonato mundial de League of Legends 2015!” El anunciador responde al rugido ensordecedor de los miles presentes en el Mercedes Benz Arena. El teatro en Heredia aún no está lo suficientemente lleno, pero la emoción y anticipación dibujada en el rostro de los espectadores evidencia el efecto del anuncio. La fila sigue creciendo y el teatro se va llenando.

Después de una media hora de presentaciones, se da inicio la cuenta regresiva para el comienzo oficial de los juegos. El público en ambos escenarios se une a corear los números a una sola voz y estalla en vítores al terminar el conteo. Suenan los acordes del himno del mundial y la energía es incontenible:

La canción no fue tan bien recibida como lo fuera Warriors, de Imagine Dragons, el himno oficial del Mundial 2014. Sin embargo, para efectos prácticos, eso no es importante: se ha logrado que el público esté al borde del asiento.

En Heredia, no ha dejado de llegar gente al teatro y no dejarán de hacerlo por el resto el día. El llenazo rotundo da esperanza a la escena del deporte electrónico en Costa Rica. Los organizadores intercambiamos miradas de complicidad y satisfacción mientras corremos de lado a lado para mantener todo funcionando a la perfección.

Foto tomada del Flickr de Liga Tica de Leyendas.

Finalmente, después de toda la presentación previa, ingresan los equipos al escenario. En la pantalla vemos diez jugadores profesionales reconocidos, todos de nacionalidad coreana, al igual que las franquicias que representan. De estos diez, la mitad juegan para SKT, uno de los equipos más importantes y un nombre ya establecido en la industria del deporte electrónico mundial. Del otro lado de la arena están los KOO Tigers, un equipo con apenas un año de existencia, pero con una exitosa temporada a sus espaldas y con la esperanza de desafiar las predicciones.

Los jugadores ingresan a la plataforma al oír su nombre, pero el último en entrar rompe el protocolo al dar una voltereta en media caminata antes de ubicarse junto al resto de sus compañeros. El público, en Berlín y en Heredia, estalla en ovación y corea su nombre: Faker. Aunque este gesto se le hubiera abucheado a cualquier otro jugador, a él se le justifica por ser la mayor estrella del deporte electrónico en casi cinco años de existencia. Faker es el tipo de talento del que sólo se ve un exponente por generación. Es el Messi del mouse y el teclado si se quiere, y los fanáticos responden a su reputación y sus proezas.

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Comienzan los juegos y en ambos estadios se siente la tensión. Los ticos, los alemanes y los millones de personas de múltiples nacionalidades asistiendo al encuentro a través de internet. Se comen las uñas, gritan, se emocionan y se decepcionan de la misma manera. SKT arrasa con facilidad con los KOOs en las dos primeras partidas, cumpliendo el pronóstico y dibujando un semblante de ligera decepción en los espectadores.

Foto tomada del Flickr de lolesport

Pero todos queríamos más juegos. Los KOO Tigers dan la actuación de su vida en el tercer juego y extienden la serie a cuatro. Sin embargo, la presencia de Faker y el juego impecable de SKT son superiores a sus contrincantes y los convierte en los campeones mundiales de League of Legends.

Un teatro con capacidad para más de doscientas personas en Costa Rica y un estadio de baloncesto para más de doce mil en Berlín, sin contar la multitud de otras locaciones en las que se reunieron fanáticos a ver la final del mundial; dos equipos de coreanos en Europa midiendo fuerzas en un videojuego, y los más de treinta y seis millones que lo vivieron a través de internet son un testimonio fehaciente de la realidad que son los deportes electrónicos.

Todos los aspectos de la cultura evolucionan: el arte, la moda, el lenguaje. El deporte no es la excepción, y moverlo al campo electrónico es la evolución natural. No es una cuestión de si sucederá o no, sino de cuándo sucederá.

– Fotografías tomadas de la cuenta de Flickr de Lolesports y de Liga Tica de Leyendas.

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