Los jugadores de Magic the Gathering (también conocido como Magic o MTG), uno de los juegos de cartas más populares del mundo, podemos ser bastante diferentes. Hay jugadores tipo Spike, a quienes les  gusta ser competitivos y ganar el mayor número de veces.  Están los Johnny, que les gusta crear  nuevos decks con lo que tienen a disposición: su objetivo  no es ganar, sino ver que sus ideas de posibles combos se hagan realidad (ojalá un deck que saque de quicio a tus oponentes por lo molesto que es).  Por último, los Timmy prefieren el disfrute de un buen juego con los amigos.

Sea el tipo de jugador que sea, la mayoría tenemos algo en común: pasamos por etapas y momentos en los cuales nos retiramos y reintegramos. Aquí trataré de exponer los momentos más comunes por los que pasamos como jugadores, o por lo menos, yo.

Momentos por los que nos retiramos y volvemos.

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El empache

¿Quién no se ha empachado de algo que le gusta mucho en la vida? Como con el arroz con atún de mi madre, el olor a gasolina, o la canción 500 Miles de Proclaimers, toda persona que juega Magic en exceso pasa por esto. Llega el momento en que nos cansamos de hacer siempre lo mismo, lo mandamos todo al carajo, hasta asco y hastío nos da pensar en ese juego. Con el paso de los meses (o incluso años), nos reencontramos con eso que, en un momento dado, nos cansó.  Todo vuelve a ser hermoso, como la primera vez, cerramos los ojos en la gasolinera para inhalar ese olor a gasolina regular, escuchas esa canción mil veces otra vez y volvés a sacar los decks de Magic del armario o comprás nuevas cartas.

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Alguien que te gusta juega o quiere aprender

Puede ser que no estés jugando Magic por “x” o “y” razón, pero de repente te das cuenta que esa persona que te atrae tanto juega o le interesa conocer.  Como no sabías cómo llegarle, más que nada porque la ñoñez ha sido parte de tu vida ─y, por ende, de tu soltería─, decidís hacer gala de tus conocimientos con la esperanza de lograr llegar a segunda base. El problema de basar la relación en ese juego, es que al terminar con él o ella, veás las tarjetas y te de una depresión o peor, te genere un odio que nazca desde lo más profundo del hígado y lo dejés otra vez. Así que mejor buscá otras formas de ligar, por tu salud.

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La edición no es atractiva

Puede ser que jugués sólo porque te gustan las historias de fondo como  Mirrodin, Zendikar, o Ravnica.  Sin embargo, es posible que en la siguiente edición no te interese el tema y los vampiros y los hombres lobos te recuerden a Crepúsculo o las nuevas habilidades no te agradan. Es por ello que simplemente dejás de comprar y poco a poco te alejás.  Tiempo después te dicen que hay una nueva edición sobre dragones o basada en mitología griega, la cual toca esa vena sensible que te llega al alma y caés de vuelta.

No solo de Magic vive el hombre

Nos guste o no, tenemos muchas otras responsabilidades en la vida y el Magic puede que sea un vicio que consuma nuestro tiempo.  Este puede consumirnos una tarde completa para armar un deck o pasar en la casa de un amigo o en algún torneo. Nos damos cuenta que no le estamos dedicando lo suficiente al estudio, al trabajo o a la familia, así que lo dejamos (o nos hacen dejarlo después de ver las notas al final del semestre).

No hay plata

Si aún con este pasatiempo sos un gran estudiante, o te va muy bien con tu pareja, puede que no tengas el dinero para seguir consiguiendo nuevas cartas. Nos alejamos temporalmente porque no todos hemos trabajado desde el primer día que jugamos Magic o bien, tenemos responsabilidades y bocas que alimentar.

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Infidelidad

Cuando comenzamos con Magic, todo es maravilloso.  Cada carta que ves abre un nuevo mundo de posibilidades para jugar, tenemos una linda relación con nuestros decks que construimos por meses y que conocemos al derecho y al revés.  Pero en eso aparece en tu vida Heroclix o D&D y descubrís nuevos juegos que te entretienen más. Magic ya no es lo mismo, no tenés esa adrenalina que antes tenías. Te vas, dejás de lado Magic por ese otro juego que te emociona más.  Después volvés y, recordando los buenos momentos con tus cartas y de lo bueno es que Magic sigue ahí para ti y este te perdona. Para el juego no ha pasado nada malo.

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Viejas amistades

Tenemos personas cercanas con los mismos gustos que nosotros, como el Magic, pero por diferentes razones nos separamos y duramos años sin vernos.  Cuando nos reencontramos, lo primero que hacemos, después de ver como nos ha maltratado la vida, es volver a jugar unas partidas de Magic y tomar algo.

Si estas razones fuesen turnos, dejaríamos de jugar Magic en diferentes momentos de nuestra vida. Sin embargo, con cada vez que volvamos, encontraríamos nuevos jugadores y nuevas amistades con las cuales divertirnos.

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