El “Doctor Who Experience” es un peregrinaje obligatorio para cualquier fanático de la famosa serie de televisión. Y en la reciente experiencia de una whovian, “vale toda la pena del mundo”

Cardiff es la capital de Gales, y también una de las sedes de los estudios de grabación de la BBC. Así que supongo que alguien tuvo un día la gran idea de que la gente estaría dispuesta a pagar por ver la utilería en desuso de las grabaciones de Doctor Who. Así que la movieron a un lugar cercano y lo marcaron como lugar de peregrinaje geek con el cartel “Doctor Who Experience”. Siguiendo ese cartel fue como yo me convertí en una peregrina, aunque estando en Londres con el tiquete listo desde antes de salir de Costa Rica y sin saber muy bien cómo llegar hasta Cardiff.

— ¿Pero para qué vas a ir ahí?— me preguntó mi familia. 

— Para ir al Dr. Who Experience

— ¿Y eso qué es, un parque de diversiones?

— No, es una especie de museo con cosas sobre Doctor Who…

— ¿Ah?

Explicar qué es Doctor Who sin revelar que sos un ñoño es casi imposible. La gente se hace la idea de que es algo de ciencia ficción si empezamos por la parte de que el Doctor es un humanoide de un planeta lejano que viaja en una cabina telefónica azul por el tiempo y el espacio. Podemos también decir que inicialmente el show se empezó a transmitir en 1963 con la idea de que los viajes al futuro son para explicar “cosas” de ciencia, y los viajes al pasado para hablar de Historia.

Pero luego explicar el rollo de las regeneraciones de los Time Lords (señores del tiempo) que le ha permitido al show continuar durante 50 años y 12 actores diferentes haciendo no exactamente el mismo papel… En fin, lo más sencillo es ponerle a la “víctima” en cuestión un episodio y esperar lo mejor. La conclusión final de mi familia es que sí, mi gusto por las series británicas/ñoñas fue demasiado lejos y que bueno, que lo disfrutara…

Con la fama de eficiencia de los ingleses jugando a mi favor, no tuve algún problema en llegar a Cardiff. Un bus tarda más o menos cuatro horas en llegar al centro de la ciudad y de ahí la bahía queda relativamente cerca. Para los whovians (nombre “en clave” para los fans de la serie), esta ciudad es conocida como el lugar donde el Doctor va a recargar su TARDIS –la máquina del tiempo con forma de cabina telefónica.

Cardiff es una ciudad agradable, pero cuando uno tiene prisa por llegar a la bahía y se espera en cada esquina alguna vista que haya sido el escenario de una grabación, no hay mucho chance para admirarla… Y luego cuando por fin la Plaza de Roald Dahl se materializa y reconocés el telón de fondo de Torchwood… Bueno, al menos yo vi que ya no hay como negar que sí, soy una completa ñoña…

Caminando un poco más llegás a la fachada de la “bodega” que es azul TARDIS. Ahora, hay que admitir que los británicos tienen más estilo que solo poner todas la utilería vieja en un mismo lugar. Cuando te ofrecen una experiencia y te citan a una hora es porque te van a dar un tour especial.

El propio lobby es como un salón de la fama donde están las huellas de los actores que han trabajado en la serie, y una tienda de souvenirs en donde la tentación rápidamente se convierte en un atentado a la billetera…

En buena teoría, mi entrada incluía un paquete de souvenirs que está bastante tuanis; incluía una camiseta, una guía de visita con fotos, una cajita con “la” llave de la TARDIS (un honor conferido en el show para los acompañantes oficiales del Doctor) y una bolsa para guardar todo… Pero bueno, ¿estando allá cómo no comprarse aretes de TARDIS o babear por la bufanda del 4th Doctor de £80 y pico…?

Fotografía de Marijosé Chaverri.

Desgraciadamente no se puede tomar fotos en la parte experiencial, pero (SPOILER ALERT)  es muy divertido cuando te dan un gafete con un “cristal” que brilla en la oscuridad. Te muestran un vídeo de Doce –la última regeneración al momento del Doctor, interpretada por Peter Capaldi– dándote instrucciones para ayudarle a reparar su TARDIS.

Dado que el show es familiar, no es fácil tomarse en serio las advertencias de que te vas a asustar… Con ayuda del cristal entrás en la TARDIS con alguna máquina en el piso para simular temblores y de nuevo el video con Doce que esta vez te pide que busques unos cristales. Con estás misión, salís de la TARDIS a un cuarto lleno de Daleks, enemigos mortales del Doctor, y los niños buscan el cristal, etc. Nada realmente de qué asustarse…

Hasta que te meten en un cuarto iluminado con luces estroboscópicas donde podés ver muchos Weeping Angels antes de volver a apagar la luz… Y entonces, cada vez que se ilumina un poco el cuarto, tu instinto de supervivencia whovian te recuerda que no hay que parpadear aunque racionalmente no sean más que un montón de yesos de ángeles… Entonces pues yo sí me asusté…

En serio, no parpadear es fundamental para sobrevivir un encuentro con Weeping Angels.

Después de sobrevivir a la parte donde obviamente no ibas a ser atacado por las estatuas de ángeles, y entregar los cristales para la TARDIS, el guía pide los gafetes de vuelta :’( y  te dejan en libertad para ver todo lo cerca que querrás: la utilería, los vestuarios e incluso disfrutar de un video donde la coreógrafa del estudio explica cómo caminar como los diversos monstruos que aparecen en los diferentes episodios.

La exhibición se divide en dos pisos. En el primero hay varios paneles de la TARDIS con varias versiones de la caja azul “en persona”.

Fotografía de Marijosé Chaverri.

Una de las partes más interesantes es un rótulo en inglés y en galés con la explicación de cómo Ron Grainer compuso la música de la intro y Dela Derbyshire usó sonidos mecánicos sintetizados manualmente para hacerlos música. Esto se convirtió en uno de los primeros ejemplares de música electrónica de la historia.

Al subir al segundo piso se puede apreciar la mayoría de los modelos de algunos de los alienígenas, amigos y enemigos que han desfilado a lo largo del show. Incluso, se puede ver en la evolución del diseño de los Daleks… Pero quizás lo que más me entretuvo fue ver los maniquíes con los vestuarios de los actores y poder ver de cerca los botones de los trajes de los doctores… o la marca del chaleco de Rory.

Fotografía de Marijosé Chaverri.

Al final, es casi extraño que la visita termine después de las horas de viaje y anticipación. Era todo lo que imaginabas y, a la vez, no.  Has visto la serie y reconocés las cosas pero por ese día tuviste la oportunidad de tocarlos… Digamos que vale toda la pena del mundo, simplemente…

Fotografía de Marijosé Chaverri.

Hace poco leí que van a mover la exhibición a una nueva locación que la BBC aún no ha decidido.  Entonces, pensé que para los que vayan por Cardiff antes del verano, ojalá puedan aprovechar para ir a verlo.  De mi parte, creo que visitaré la próxima exhibición; donde sea que la pongan, cuando tenga la oportunidad.

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