Aprovechando la reciente entrega de los Oscar, quiero referirme a una de las mejores películas del año anterior: Arrival. No necesitás saber heptapodo para prever que este artículo tiene spoilers.

Hace algún tiempo fui a ver Arrival al cine. Salvo algunas cuestiones que son una completa gringada (Estados Unidos salva al mundo, los chinos y los rusos obstruyen el avance y, como siempre, usan la vía militar como primera opción) debo decir que la película me gustó mucho y apela de manera especial al ñoño en mí. Gran parte de la película está estructurada alrededor de reflexiones sobre el lenguaje, razón suficiente para poner a andar algunas reflexiones sobre cómo el lenguaje moldea el mundo en que vivimos.

Leyendo al extraterrestre en clave humana

Como mucha de la ciencia ficción, Arrival tiene que ver más con nosotros que con la llegada de seres extraterrestres. Si algo se aprende rápidamente en el género es que normalmente cuando se muestra el futuro se está señalando al presente y cuando se habla extraterrestres normalmente se habla de otredades. Eso, y que hay que desconfiar de todo personaje que se proclame profeta, apóstol, gobernador, entre otros.

Así pues, contrario a muchas otras películas en las que la raza extraterrestre puede hablar un fluido inglés gracias a superioridad tecnológica o intelectual, el centro del conflicto en Arrival tiene que ver con encontrar una forma de comunicarse con esos seres extraños para la humanidad llamados heptapodos.

Claro, por un lado está la dinámica militar, la que pregunta directamente cuál es el propósito de estos seres extraños y si pueden representar algún peligro para la humanidad. No se les puede culpar enteramente, el contacto con lo diferente plantea un problema para la identidad propia y por alguna razón el miedo es una respuesta natural, aunque no siempre justificable (ya los fanáticos de Star Wars saben a qué cosa lleva el miedo). No obstante, Louise Banks (Amy Adams), una lingüista reclutada para desentrañar la pregunta en apariencia directa y fácil, entiende que para alcanzar a formular esa pregunta tiene que darse un intercambio que representa el verdadero contacto en la película: conocer el idioma del otro.

Entiéndase por conocer el idioma, aprender una escritura (heptapodo B que corresponde al lenguaje escrito y no el heptapodo A que corresponde al idioma hablado y que no guarda una relación directa con el B), una organización del mundo y una forma especial de entender el tiempo, entre otras cosas fundamentales.  

Todo el conflicto en Arrival, como se menciona incluso en una escena, está sustentado sobre la hipótesis de Sapir-Whorf. Está hipótesis lingüística establece que la lengua que hablamos determina la forma en la que conceptualizamos y clasificamos la realidad. Como ejemplo se podría decir que los esquimales tienen una amplia gama de palabras en su lengua para categorizar los distintos tipos de nieve, lo que en cierta forma modifica su relación con la realidad.

Esta hipótesis fue transformando su posición a una más conservadora en la que establece que la lengua tiene solo cierto efecto en la forma en la que el sujeto conceptualiza y clasifica la realidad. Es interesante notar que el lenguaje heptápodo es una y la misma cosa con el pensamiento heptápodo y se podría argumentar que la realidad de los heptápodos es una con su lenguaje y pensamiento.

Es por esto que cuando la doctora Banks aprende la lengua de estos extraterrestres se hace dueña de su forma particular de percibir el tiempo. En ese sentido, así como los ideogramas están intrínsecamente ligados al punto de que si cambia uno de ellos cambia completamente el sentido de toda la oración, la realidad sería percibida como una totalidad de acontecimientos estrechamente ligados.

También, el hecho de que un heptapodo tenga que conocer la totalidad de una oración en el momento mismo de su enunciación, afecta especialmente la percepción del tiempo, que se superpone en un esquema circular, como lo sugiere la propia forma de escritura de los heptápodos y en gran medida la estética circular de toda la película.  

Otro hecho interesante: la película sitúa al espectador en una especie de apropiación del heptapodo también, pues al estar vista a través de los ojos de la doctora Banks el espectador adquiere la capacidad de ver el futuro de forma indirecta. El espectador conoce los acontecimientos futuros de antemano, solo que todavía no los ha podido categorizar como el futuro, pero ¿tendría alguna importancia esto para un heptapodo?¿acaso no pierde un poco de su valor la palabra futuro cuando sabemos que en cierta forma está determinado a pasar, tanto como si ya hubiera pasado?

Arma-herramienta-regalo

Uno de los temas centrales de la película gira en torno a una serie de interpretaciones sobre la palabra arma que utilizan los heptapodos. Ante la respuesta entregar armas de los heptapodos se produce un pánico generalizado en las diferentes potencias militares que se preparan para atacar.

No obstante, la Dra. Banks entiende que bien podría tratarse de que los heptapodos no hacen distinción entre arma y herramienta. De la misma forma, la Dra. Banks entiende, hacia el final de la película, que estos seres quieren entregar un regalo a la humanidad: su propio lenguaje.

El lenguaje es un arma y es una herramienta.  Es la llave para apropiarse de la realidad del otro. Puede ser la vía para adoctrinar a un pueblo, como demuestra la historia; pero también la llave para entendernos, es decir, una herramienta o cuando menos un regalo de nuestra propia identidad.

Arrival es relevante en un momento en el que la humanidad parece no entenderse, nos habla del intento heptapodo por integrar en un trabajo conjunto a la humanidad con el fin de entenderlos y así variar su visión del espacio y el tiempo que habitan.

También nos plantea un dilema: en un tiempo en el que el concepto del otro parece haber tomado relevancia, pues el ser humano tiene capacidad de entender como otros (incluso al punto de negar su humanidad) a otros de su misma especie, surge la interrogante de si hemos generado lenguajes para nuestro entendimiento, de si nuestro lenguaje nos permite entender las realidades que nos rodean o si ha servido para ocultar realidades que no se consideraban relevantes.

Una última observación siguiendo el razonamiento de la película, cuando una lengua muere, una forma particular de entender la realidad muere. No obstante, quiero hacer notar el esfuerzo de la ciencia ficción y de la literatura por multiplicar los lenguajes, por llevar a cabo el juego de construir realidades a partir de lenguajes artificiales y para llevarnos a través de la compresión de esas posibles realidades, a una mejor comprensión de nosotros mismos. ¿Quién sabe? Al rato y una de esas lenguas nos termine salvando.

 

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