Series como: Card Captor Sakura, Tokyo Mew Mew y Sailor Moon son fenómenos mundiales que a pesar de la ‘hiperfeminización’ y el fanservice, hablan de empoderamiento femenino, diversidad sexual y reconocimiento de emociones no gratas. Con el pasar de los años, la evolución del género ha permitido que temas como el abuso se manejen de forma abstracta a través del ´Dark Magical Girl´ como subgénero.

El presente es un análisis de cómo se presenta el abuso y su resolución en las series ‘Dark Magical Girl’. Para ello se toma como base las tres series más emblemáticas del género: Puella Magi Madoka Magica (PMMM), Yuuki Yuuna is a Hero (YUYUYU) y Magical GirlRising Project (MGRP). ¡No prometo evitar spoilers!

Quién abusa:

Cortesía: Estudio Shaft

Para comenzar el análisis es necesario definir quién es el ente que abusa. En MGRP y PMMM los seres abusadores son de apariencia agradable y prometen de cumplir todos los deseos que las niñas tengan, logran ganarse su confianza. En estas series, los abusadores plantean a las niñas un contrato en el que ellas son quienes tienen la última palabra, pero no así el poder para elegir si aceptar o rechazar la propuesta.

Los abusadores no solamente ofrecen cosas que resultan de interés a las personas abusadas, sino que también son capaces de establecer relaciones de dominación, pues solamente ellos tienen acceso completo a la información sobre los contratos y tienen la capacidad de manipular la normativa social y los hechos, a diferencia de las las personas abusadas que solamente acceden con el fin de obtener lo que desean.

Enajenación del cuerpo:

Cortesía: Studio Gokumi

Una vez creado el contrato o establecidas las reglas del juego, las niñas obtienen poderes mágicos que les hacen sentir invencibles. Sin embargo, con el paso del tiempo comienzan a darse cuenta que los poderes les fueron otorgados a un precio: su cuerpo.

Conforme usan sus poderes, los cuerpos de las niñas van cambiando y ellas lo comienzan a notar. En YUYUYU, pierden habilidades como el habla y la vista. En MGRP son incapaces de decidir cuándo acabar con el sufrimiento pues son sus acosadores quienes tienen dicha potestad. Por otro lado, en PMMM las protagonistas se enteran de que sus almas fueron extraídas del cuerpo sin su autorización cosa que causa episodios de crisis en las protagonistas pues ponen en duda su humanidad e incluso consideran que ya están muertas.

Entendiendo el cuerpo como aquello físico y como las experiencias que tiene el individuo con su entorno que aseguran una configuración de sí mismo y del mundo. Es posible hablar de episodios de enajenación del cuerpo. Las personas que viven situaciones de abuso o que han sobrevivido a ellas tienden a sentir sus cuerpos como algo sucio que ya no les pertenece. Ante esos sentimientos y la imposibilidad de abandonar la carne son muy comunes los episodios depresivos, los ataques de ansiedad y la automutilación como formas para lidiar con el trauma.

El contexto social:

Cortesía: Studio Gokumi

En PMMM y MGRP el mundo es descrito de forma simplista pues está destinado a la destrucción producto de las emociones no gratas de los seres humanos. Por su parte, YUYUYU presenta un contexto social mucho más complejo al incluir fuertes críticas hacia la iglesia y el adultocentrismo.

En el mundo de YUYUYU al igual que en nuestro mundo, existe una iglesia que legitima conductas abusivas, pues si bien Yashio-sama nunca es presentado de forma explícita en la vivencia de las personas, son sus seguidores, generalmente adultos, quienes hablan de la necesidad de sacrificar e incluso casar a las niñas. Son esos seguidores quienes continúan hablando (en iglesias y escuelas) sobre abuso como parte del plan perfecto y el testimonio de restauración de niñas. Son esos seguidores quienes toman decisiones por las niñas y establecen una normativa inviolable con la que adoctrinan otros cuerpos.

Es claro que la cosificación del cuerpo femenino no nace de la iglesia solamente, los discursos religiosos se mezclan con argumentos ad antiquitatem que limitan las posibilidades de cambio.

El contexto familiar:

Cortesía: Estudio Shaft

Otro punto importante es la relación que tienen los personajes con sus familias. En todas las series se representa la diversidad familiar abarcando desde el modelo tradicional, hasta aquel integrado solamente por dos hermanas. A pesar de ello, en ninguna de las series las niñas tienen confianza en su familia pues están seguras que no les van a creer. En situaciones de abuso la dificultad de contar la experiencia y romper con el ciclo de violencia no depende completamente de que tan apegadas están las personas a su familia.

Las relaciones entre chicas:

En las tres series existe la constante de enfrentar a las protagonistas entre sí, quien abusa ocasiona que muchas veces las personas que sufren abuso y opresión se enfrenten entre sí. Ya sea a través de comentarios que buscan deslegitimar la experiencia que la persona comparte, negar lo ocurrido con el fin de proteger a quien abusa o cualquier otro tipo de acción que busque callar a quién se atreve a hablar y transformar la realidad; son evidencia de que, tristemente, la forma en la que acostumbramos a vivir nos condiciona a responder de forma negativa ante las denuncias.

La ruptura:

Cortesía: Studio Gokumi

El análisis de la ruptura no debe ser entendido como la única manera de salir de las relaciones de abuso, cada persona vive sus procesos y es capaz de decidir cuándo y cómo transformar su realidad.

En las tres series la resolución del conflicto entre las protagonistas es clave en la generación de las condiciones necesarias para finalizar los ciclos de violencia. Si bien, aceptar las emociones no gratas como impulso necesario que ocupan los personajes para empezar a romper con las situaciones tóxicas que les rodean, es importante es solamente en YUYUYU donde el argumento de la ruptura se lleva un poco más allá.

Cuando las protagonistas comparten sus vivencias en ningún momento los personajes dudan de lo que sus compañeras cuentan. Para una persona sobreviviente de abuso, el compartir su experiencia es algo sumamente difícil.

Al compartir sus experiencias, las niñas encuentran compañía entre sí. La compañía se basa en tres aspectos: el diálogo, la sororidad y el cuido. La primera se da cuando las protagonistas comparten entre sí sus experiencias en un lugar seguro: el club de héroes. La segunda nace cuando entre ellas comprenden que todas han sido abusadas pero que a partir de ello pueden unirse y cambiar su realidad. Y la última ocurre cuando los personajes entienden que el cuido no es unidireccional, sino que debe garantizarse a todas las personas que están en una relación.

La realidad soñada se ve finalmente materializada cuando las niñas niegan la ayuda de dios y de los adultos, niegan los poderes que sus abusadores les dieron y entre todas logran destruir a un dios opresor y tomar el lugar que les corresponde socialmente: el de seres vivos dignos de respeto y una vida tranquila.

Los Dark Magical Girl proponen la creación de redes de apoyo basadas en el diálogo, la sororidad y el cuido como claves para cambiar nuestras realidades. Si usted es una persona que experimenta este tipo de interacciones dañinas, recuerde que no está sola, existimos muchas personas dispuestas a extender una mano para que ambas estemos en mejores condiciones. ¡Mucha fuerza!

Puella MagI Madoka Magia, Yuuki Yuna is a Hero y Magical Girl Rising Project son series que están licenciadas para Costa Rica en las plataformas de Netflix y Crunchyroll.

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