El Tercer Marcador fue una campaña impulsada por Televisora de Costa Rica para combatir la violencia contra la mujer debido al demostrado incremento de violencia doméstica durante los partidos de fútbol. Esta campaña duró unos cuantos partidos y luego la quitaron. ¿Quiénes se opusieron a esta iniciativa? ¿Qué pasó con el tercer marcador?

No soy muy aficionada a ver partidos de fútbol por tele. Cuando los veo, me voy de cabeza.  Me gustan, pero si no me topo con uno por accidente, ni me doy cuenta que hay partido… Bla, bichita rara, yo sé. En este país, los partidos de fútbol son celebraciones sagradas que nos unen a todos en el estadio o frente al tele, en el bar o en la casa.

Un día, por accidente mientras tomaba una birra en un bar, me topé con un partido de la Sele contra Haití y escuché que se hablaba de otro marcador. Enfoqué la mirada y, luchando contra mi miopía, noté el VCM, que representaba el marcador de la “Violencia Contra la Mujer”. ¡Wooooooooow!, me dije.

Una sensación rara, un tema horrible pero no pude evitar la sonrisa, ¡y el apretón en mi pecho! ¡Qué bieeen! Qué buena campaña, poniendo el dedo en la llaga en el momento en el que no importa “nada más” que los goles y el gane de la sele. No los golpes sino los goles… ¡Aaah no! Los golpes sí importan ahora. Ese 13 de noviembre de 2015, el marcador quedó: Costa Rica, 1; Haití, 0 y Violencia Contra la Mujer, 31.

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Evidentemente la violencia ganó, ahí está y ahí ha estado por años; pero ahora se estaba hablando de ella, se estaba colocando en la opinión pública… ¡y doble puntaje! ¡en el espacio de un partido de fútbol! ¡Boom!

Esto fue un alegrón de burro. Tiempo después, cuando me vuelvo a encontrar con otro partido de la selección… ¡sorpresa! Ya no existe el VCM. Como por arte de magia el tercer marcador había desaparecido. ¿Qué pasó? ¿Ya no existe la Violencia Contra la Mujer o ya no juega?

Me metí a buscar y… ¡Otro boom! Me encuentro una noticia con fecha 20 de noviembre, 2015 titulada Campaña del tercer marcador en cero contra la violencia doméstica logró grandes resultados. A la noticia la acompañan algunos datos estadísticos y un vídeo en el que se escucha al narrador deportivo Kristian Mora anunciando los dos primeros casos de VCM en el minuto 20 del partido Costa Rica-Haití.

Inmediatamente, Kristian dice: “No hay nada que lo justifique, por favor, a concientizar y a actuar que queremos que ese marcador no sume más.” Otra vez apretón en mi pecho. ¡Muy bien! Más allá de los números, ese mensaje le estaba llegando al público de todas las edades. Habrá quienes se burlen y habrá a quienes les llegue, por las buenas o las malas. Pero en el minuto 20, gran parte de Costa Rica sabía que dos mujeres estaban siendo agredidas.

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Otra nota: 19 de noviembre, 2015, Alejandra Mora, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) habla en Teletica sobre la violencia y la campaña del Tercer Marcador, manifestando que “A la sociedad no le gusta verse reflejada en cosas en las cuales le parece que no están bien, pero no hace nada para cambiarlo.”

¡Ajá! Hasta aquí todo bien, todo muy creativo, muy buena la iniciativa, todo muy bien… Pero… ¡Desapareció el Tercer Marcador!, la campaña duró unos cuantos partidos. ¿Qué pasó? ¿El efecto fue negativo? ¿Por qué le tiraron flores y dos partidos después le tiraron tierra? ¿A quién no le gustó la campaña?

¡Tercer boom! 16 de noviembre, 2015: Fundación Instituto de Apoyo al Hombre arremete contra Teletica por su campaña “Tercer Marcador”, ¡pues sí! Resulta que Eugenia Quesada Montero, presidenta de la Fundación Instituto de Apoyo al Hombre (FUNDIAPHO), suscribe una carta protesta enviada a Teletica-Canal 7.

Según la noticia citada, las razones para oponerse al marcador VCM son: 1. Este tipo de campañas promueven la guerra de los sexos. 2. Los hombres también son violentados y 3. Las campañas en las que ha invertido el INAMU no han dado resultados.

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Ya no hay más ¡Boom! El señalar que los hombres también son tan violentados como las mujeres, y por eso una campaña creativa debe desaparecer (una campaña que se mete en uno de los focos de dominio y construcción masculina como es el fútbol) es una completa falta de respeto. Esto es negar la historia y a las tantas mujeres que desde muchas geografías y frentes han peleado para que podamos estudiar y ser pagadas igual que hombres por realizar los mismos trabajos, participar del deporte y los espacios públicos, tener sistemas de protección y espacios donde denunciar los golpes del machismo.

Es una falta de respeto a las mujeres que han perdido su vida, para que podamos comprender que las palabras misoginia, femicidio y feminicidio existen porque nos odian y matan por el hecho de ser mujeres. Tantas luchadoras en distintos rincones del planeta para poder ser conscientes de nuestra condición y nos atrevamos a alzar la voz ante esta realidad patriarcal -que sí, nos ha hecho daño tanto a mujeres como a hombres- pero está claro quienes hemos cargado con la etiqueta del “sexo débil”.

Esto no se trata de la guerra de sexos (definitivamente hay programas de televisión que por salud pública sería muy sano censurar). El tema aquí pasa por el género -esos cajones sociales en los que nos han metido a jugar al poder o a la sumisión- no se trata de ver el mundo bajo los lentes de ganar o perder, pero tampoco de negar la historia y no ponerle nombre a la raíz del asunto: patriarcado.

Más allá del tema de las campañas de concientización y las estadísticas que se enfrentan a un monstruo de siglos, el mismo FUNDIAPHO reconoce el femicidio y la violencia hacia las mujeres como una realidad. Por su parte, Teletica saca dos notas demostrando o comentando el efecto positivo de su campaña “Tercer Marcador”, incluso luego de recibida la carta protesta de FUNDIAPHO. Meses después, como se ve en la nota del 24 de junio titulada Festival de publicidad más importante del mundo reconoce campaña costarricense, se reconoce la campaña a nivel internacional. Aún así, según lo visto en los últimos partidos de la selección, el marcador de la Violencia Contra la Mujer ya no juega más.

Por mi abuela, mi mamá, mis tías, mi sobrina recién nacida, mis amigas, compañeras, mujeres caminantes desconocidas, por mí y todas las mujeres de la historia y el mundo. ¡No queremos que nos nieguen más!

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