Una madre lo es en cualquier lugar en el que esté. Este 15 de agosto, varias madres privadas de libertad contaron una parte de su historia.

La construcción de un Estado multiétnico y pluricultural donde cabemos todas las personas, pasa por muchas acciones afirmativas. Unas se dan desde lo político en los puestos de poder. Otras de esas acciones se dan desde lo discursivo, en el día a día. Es ideal que estas acciones se combinen.

A partir del pasado Día Internacional de la Mujer, El Centro de Atención el Buen Pastor dio un paso hacia la laicidad simbólica y cambió su nombre a Vilma Curling Rivera, una mujer quien dedicó su vida y carrera hacia el bienestar de las mujeres privadas de libertad.

Vilma Curling (1934 – 2015) fue una enferma obstétrica. Participó en la creación del Colegio de Enfermeras y Enfermeros, así como la Ley de Enfermería. En 1984 comenzó a visitar a las mujeres – del entonces – Buen Pastor para brindar un trato adecuado a las mujeres privadas de libertad. Abogó por la creación del Hogar Santa María, que atiende a los hijos de las mujeres en esta condición.

Este Día de la Madre, Revista Vacío quiere recordar que esta sociedad las labores del cuido se le asignan casi exclusivamente a las mujeres. Muchas tienen poco o ningún apoyo económico y emocional por lo que deben de recurrir a la delincuencia para poder alimentar y mantener a sus hijos e hijas. La mayoría no tuvo las herramientas para elegir su maternidad ni cuándo ejercerla. Las mujeres y sus hijos componen un alto porcentaje de las personas en situación de vulnerabilidad económica y social en Costa Rica. Estas son las historias de algunas de estas mujeres.

Angie

26 años de edad. 5 meses privada de libertad.

A Angie la acompañan dos bebés: uno con dos meses de nacido y una niña de un año.

“La experiencia del parto estando acá fue muy dura porque para una lo saquen tiene que estar ya casi que a punto de parir, pero todo bien. Mi bebé, gracias a Dios, salió bien y fue una experiencia muy linda.

Ser madre dentro de este contexto ha sido muy fuerte. Una les desea dar cosas que a veces no les puede dar, pero siempre hay alguien ahí que le ayuda a una mucho.

Para mí tener a mis hijos aquí ha sido muy duro para ellos, pero para mí es mejor porque por lo menos ellos se están criando conmigo… pero sí duele, y cuesta mucho que ellos estén aquí. Es algo muy fuera de lo común dirían las personas, porque hay mucha gente lo critica a uno que como [los niños] pueden estar aquí pero mientras ellos estén aquí conmigo, [me] vale lo que diga la gente.

Aquí ser mamá es todo porque están primero los hijos de una ante todo. Los hijos de una son los hijos de una y es lo mejor que le puede pasar a una en la vida. Si yo pudiera cambiar todo lo que hice, lo haría; excepto tener la bendición de tener a mis hijos. Mis hijos son mi motor de vida, son mi todo”.

Carolina

31 años de edad. 6 meses privada de libertad.

“Ser madre es un don que no se cambia por ningún otro. Una hace muchas cosas sin importar el más allá o el qué dirán y damos todo lo que podamos dar por nuestros hijos. El ser madre es lo más hermoso que Dios nos puede dar, cosa que muchas no valoran y otras están deseando y no pueden. Una que lo tiene muchas veces comete los errores que comete, por necesidad también y por querer darle lo mejor a nuestros hijos.

El proceso de estar aquí con mi hijo es muy duro porque no es fácil llevarse muchas veces, aquí la comunicación, el convivir con las compañeras… hay algunas que son muy delicadas. El estar aquí con un hijo a uno lo marca mucho porque tal vez aquí uno no puede sacar las uñas si pasa algo porque si no te sacan al bebé o lo sacan a una y la mandan a [otros] módulos y es un proceso muy duro.

Es bonito porque usted puede compartir con su hijo, lo puede cuidar y puede hacer muchas cosas con él pero el simple hecho de saber que usted lo va tener que enviar a esa guardería y se va a tener que separar, ya una se tiene que despegar y una no sabe ya después de eso qué puede pasar: es muy difícil saber que nos vamos a separar.

Es bonito porque diay, uno los tiene verdad, pero duro porque ellos a veces quieren tocar un juguete, pero hay mamás a las que no nos gusta que el bebé toque otros juguetes o tal vez se meten a un cuarto y uno tiene que salir corriendo para que no se metan en los cuartos. Es muy duro, pero bueno, no cambio ser madre. Creo que lo que me metió a mi acá lo he pagado muy duro porque yo me tuve que despegar de mis tres hijas. Supe qué fue que ellas me fueran entregar a la corte para yo entrar acá. Mis hijas tienen 11, 9 y 5 años. El día más duro fue despedirme de ellas y ellas tuvieron que ver como me llevaban, fue muy duro.

Y yo se que fue por el error que yo cometí y mi esposo porque él también está privado de libertad. Yo aquí entre aquí con mi niño de 1 año y tres meses nos quedan juntos 1 año y 5 meses. Yo sé que cuando el se me vaya me va hacer mucha falta porque para él solo soy yo.

Mi esposo no lo conocía hasta unos días que le dieron permiso para venir a conocerlo porque cuando él cayó preso yo tenía 5 meses de embarazo. Mi esposo cuando lo vio lloro porque no podía ni abrazarlo y como antes no tenía ni el don de verlo ni tocarlo. Estar aquí es duro pero es un lugar bonito porque tenés la oportunidad de estar con el bebé, cada una tiene su cuarto personal, tiene su tele, hay refri, tenemos para lavar ropa y todo… pero es difícil porque diay una como mamá que no da por sus hijos.

Por mis hijos estoy decidida a ir hasta el infinito y más allá. Aquí he aprendido muchas cosas: a superarme, he aprendido hacer manualidades, he hecho aretes, collares, diademas… cosas que estoy dispuesta a ir hacer afuera para enseñarle a mis hijas que así se puede salir adelante. Estar aquí cambió mi manera de ser, de pensar, de actuar, de hablar… aquí toqué fondo y me hizo cambiar en todo aspecto hasta ser más mamá aquí he valorado más a mis hijos.

Tener aquí a mi hijo conmigo no me lo perdono por que la privada de libertad soy yo, no él y yo deseo que él esté mejor con sus hermanas con su papá, que no esté aquí porque la presa soy yo, no él, pero yo se que esto en algún momento se va acabar.

Él está aquí también porque ahorita mi esposo está preso y mi mamá no puede cuidarlo y él está en lactancia. La gente muchas veces nos juzga y nos marca porque caímos privadas de libertad pero muchas veces cuando hacemos las cosas es porque no nos queda otro remedio y es muy duro y el estar aquí es muy difícil. Una no duerme en paz pensando en como están las hijas…

Tal vez en ese entonces yo no me di cuenta del error ni pensé el daño que podía hacer a mis hijos hasta que vine aquí a reflexionar a este lugar y vine a valorar lo que es el significado de la familia y de ser madre y uno como mamá hace lo que sea para sacarlos adelante”.

Wendy

9 meses privada de libertad

Ser madre para es todo, mis hijos son todo.Tengo 4 hijos. El menor tiene 7 meses y está acá conmigo. Yo me siento muy arrepentida por todo lo que hice, malas decisiones de uno mala cabeza… Aquí uno viene a valorar muchas cosas, en este momento estoy estudiando.

Ser madre dentro de este contexto es muy difícil por la convivencia; no es como uno estando libre, no hay nada como la libertad de uno… pero diay un día paso estudiando, ahí paso con él. Para mi es muy duro estar lejos de mis otros hijos, eso me pone muy triste, ya que el más pequeño tiene 2 años. Las otras tienen 8 y 11 años.

Al de 8 años no lo veo desde hace un año y esto ha sido realmente duro para mi. Mis hijos son todo. Yo vivo aquí estando con mi bebé de 8 meses. Mi otro hijo de 2 años no lo veo desde hace 9 meses. Tampoco los he podido ver porque yo soy de Puntarenas y se complica mucho verlos. Yo he pasado por cosas muy rudas pero quiero superarme quiero sacar aquí el sexto voy a ir al colegio. Cuando salga de aquí quiero seguir estudiando para darle a mis hijos otra vida porque cuando yo estaba afuera no aproveche a mis demás hijos, ellos sufrieron mucho yo tenía un vicio antes aquí me recupere.

Yo voy a salir cambiada, espero en Dios no volver más aquí. Mi hijo de 7 meses aquí, él no entiende que él esta aquí por estar muy bebé pero los que caminan y ya hablan que están aquí ven esto como su casa.

Yo estoy muy arrepentida de lo que hice pero él me ha dado muchísima fuerza teniéndolo aquí conmigo y yo quiero cambiar yo tengo fe que yo salgo de aquí y no vuelvo aquí no voy hacer sufrir a mis hijos. Ser madre para mi es todo para uno ellos son los que lo sacan a a una adelante le dan a uno fuerza con el es que yo he vivido ser madre diferente con el volvi a ser madre por primera vez me dio una nueva perspectiva. Cuando hablo con mis otros hijos me duele, lloro porque los extraño y quiero volver a darles algo nuevo”.

Wendy. Fotografía por Glorianna Ximendaz.

Lilliam

25 años de edad. 8 meses privada de libertad.

“Ser madre es algo hermoso. Yo luché tanto por serlo: tuve dos perdidas.  Tener a mi bebé fue una bendición.

Nunca me imagine terminar acá ni venir a este lugar, pero mi hija es la que me ayuda a que esto no sea tan fuerte. Gracias a Dios vivir con mi hija acá no ha sido tan malo, pero sí es algo duro porque perdés muchas comodidades que en tu casa tenías, pero no es tan díficil.

A mi hija cuando sea grande le voy a decir que yo vine a este lugar, que ella estuvo conmigo, pero que gracias a Dios no fue algo muy fuerte, si no que fue llevadero, que estuvimos bien, que me disculpe por traerla aquí, no fue algo que yo quise…

Mucha gente juzga las situaciones pero no entiende lo que es vivir esto. Ella vino aquí cuando tenía un 1 año y tres meses. Yo me siento muy mal por traerla acá… y le pido perdón por haberlo hecho”.

Lilliam. Fotografía por Glorianna Ximendaz.

Kimberly

22 años de edad. 7 meses privada de libertad.

A Kimberly la detuvieron el 21 de diciembre de 2016 y fue ingresada al centro penal el 24 de diciembre del mismo año. 20 días después, se aprobó el ingreso de su bebé de seis meses al Módulo Materno Infantil del Centro Penal Vilma Curling.

“Estar sin mi hijo fue lo más horrible que mi corazón pudo haber sentido. Cuando lo dejaron entrar la gente no se imagina lo feliz que estaba, la alegría volvió a mi rostro a pesar de estar privada de libertad.

Como madre le di gracias a Dios de poder estar con mi pequeño. No ha sido fácil porque acá tenés muchas cosas en las que pensar: como en las cosas de tu bebé, tus cosas personales.

Si el bebé se enferma nos es un poco difícil que los atiendan, al menos en mi caso mi familia está un poco lejos. Con el tiempo se aprende a sobrellevar este tipo de cosas.

No es tan malo como la gente piensa, no por haber delinquido o por cometer errores somos malas madres, yo soy una madre primeriza y me considero una excelente madre aunque las personas piensan que cómo pude meter a mi bebé a una cárcel yo siempre respondo “estaría peor sin él”… tal vez en depresión, empastillada o hasta en drogas, solo Dios sabe.

Él siempre ha sido mi motor, desde la primera vez que lo vi dije “él va a ser el motivo para cambiar mi vida” y lo nombre César porque sería el rey de mi vida.

Me gustaría decirle a la sociedad que no deberían juzgarnos tan mal como lo hacen. Este módulo nos da la oportunidad de criar a nuestros bebés, pasar esos primeros momentos importantes, sus primeros primeros pasos, poder escuchar esa primera palabra que nos hace llorar a todas mama… todas esas pequeñas cosas que nos hacen sentir madres podemos experimentarlos con ellos. A pesar de que estamos privadas seguimos siendo madres que aman igual o más que cualquier otra que se encuentra en libertad. No nos discriminen somos humanas iguales a todas las personas de este mundo.

A mi hijo quiero decirle que el amor que entró a mi cuerpo, mi alma y mi corazón el dia que lo vi por primera vez es lo mismo que siento y tendré toda la vida por él y que no me juzgue por tenerlo aquí conmigo, porque este amor tan impresionante que tengo por él es el que no me deja separarme de su pequeño y gran corazoncito y que mi vida nunca sería de colores sin su gran personalidad traviesa y amorosa.

No me imagino una vida sin mi César, no sabría qué sería de mí sin mi guapísimo en este lugar. No tengo palabras para expresar el inmenso amor que siento hacia mi bebé: por siempre te amaré mi rey César.

Kimberly. Fotografía por Glorianna Ximendaz.

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