Cuando una persona recibe un diagnóstico por infección de transmisión sexual, el proceso posterior se hace difícil, pero no imposible. 

Desde mis ocho años de edad he estado rodeado de profesionales en salud mental y desde mis 19 he estado en tratamiento médico por distintas razones. Hay días en los que despierto deseando estar muerto y hay otros días en que siento que puedo conquistar el mundo. Honestamente después de muchos años el cansancio se olvida y resulta normal pasar en cambios emocionales constantes.

Hasta este momento pensaba que todo en la vida tiene solución, excepto la muerte. No obstante, me di cuenta que, después de la religión, esa es la mayor mentira.

Ese día me sentía increíblemente estable. Venía saliendo de una crisis depresiva y sentía que ya nada me podría derrumbar. Cuando la doctora me dio la noticia: mis ojos perdieron todo horizonte, mis manos empezaron a temblar y a sudar, los músculos de mi cuerpo se pusieron más tensos que nunca, mi respiración era casi nula y mi mente empezó a pensar en todos los escenarios posibles.

Vivir con una infección de transmisión sexual es algo para lo que no existe una solución más allá que aprender a lidiar con ello en el día a día, igual que hago con mi depresión.

Dicho aprendizaje no es algo que se da de la noche a la mañana. No basta con pensamientos positivos como dicen los libros de autoayuda o los ignorantes en redes sociales. El estigma es tan grande que las personas que nos acompañaban afectiva y sexualmente empiezan a alejarse, nuestra mente nos hace sentir poco merecedores de afecto y contacto sexual y las únicas emociones que existen son enojo y el odio hacia nosotras mismas.

Sí, el panorama es bastante duro, pero no es imposible. La vida continúa luego de estas noticias. Si bien cada persona tiene una forma distinta de lidiar con las situaciones, creo que es útil compartir como voy aprendiendo a vivir con esta nueva área de mi vida a pocos días de la noticia.

  • ¡Información es poder! Luego de un diagnóstico, siempre es importante aclarar todas las dudas que se puedan tener. Es probable que nuestra mente no esté preparada para una charla inmediatamente, pero estaremos volviendo con nuestra doctora muy pronto, además existen revistas científicas y sitios web especializados que nos pueden ir ayudando (No, Google no es una fuente confiable).
  • Siga el tratamiento al pie de la letra. No hablo solamente de fármacos, también nuestra mente ocupa ser trabajada, podemos solicitar o buscar el acompañamiento de un especialista de salud mental si nuestro doctor no lo sugiere.
  • Redes de apoyo. Ya sean personas que estén pasando por lo mismo o amistades que nos den fuerza, las relaciones con otros nos darán una perspectiva ajena a situaciones que vendrán con bastante frecuencia.
  • Nosotros decidimos sobre nuestro proceso. No todas las personas se encuentran sensibilizadas sobre estos temas, por lo que debemos estar bastante seguros de a quien se lo contamos. Si estamos pasando por un momento de mucho estrés, podemos dejar aquellos contactos cercanos (nuestros padres, por ejemplo) para un momento posterior en el que estemos con mayor capacidad para manejar todo lo que represente dar la noticia.
  • ¡No acumule sentimientos! Vendrán muchas situaciones en las que estaremos enojados con nosotros mismos o simplemente anhelemos la muerte, callar tales cosas no es bueno. Es de suma importancia que busquemos formas de canalizar los sentimientos y a pedir ayuda cuando sintamos que no vamos a poder seguir viviendo.
  • Informe a sus compañías pasadas. Es muy probable que tuviéramos contacto sexual con otras personas, por lo que es importante avisarles para que se realicen los exámenes necesarios.
  • Informe a sus compañías presentes. Si queremos construir relaciones responsables, es importante hablar del tema con las personas que tengamos contactos sexuales actualmente. De esta forma las personas pueden decidir si continuar o no con dicha relación. Hay estar listas para aclarar cualquier duda posible y para las reacciones que puedan tener. Lo que no podemos aceptar en ningún momento es un acto de discriminación.
  • Resiliencia. Como ya lo dije, mucha gente puede alejarse e incluso podemos llegar a tener asco de nosotros ¡Está bien sentir! Pero también está bien recordar que seguimos siendo nosotros. En ningún momento nuestra condición nos excluye de ser amados, deseados sexualmente o de vivir una vida de calidad. Tenemos que ejercitar nuestra mente para que poco a poco nos recuerde eso, porque los pensamientos depresivos continuarán llegando.

Por último, si alguien cercano a usted fue diagnosticado recientemente, recuerde prestar todo su apoyo y acompañamiento, pero que usted nunca reemplaza la ayuda de un profesional. Si una de sus compañías fue diagnosticada, por favor infórmese, examínese, acompañe en el proceso y recuerde que usted está en toda libertad de decidir si continuar o no con la relación.

Estoy completamente seguro de que me falta mucho por aprender y que vendrán muchos momentos difíciles, pero también sé que hay muchas personas que pasan por lo mismo y quiero recordarles que no están solas.


Imagen de portada: Royal Naval Hospital de Godfrey Jervis Gordon.

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