Paola fue víctima de una relación abusiva por muchos años. Después de un evento de “Chicas al frente”, ahora quiere contar su historia.

Desde niña me enseñaron que siempre tenía que poder sola, que ser fuerte, buena y paciente eran la cualidades más cotizadas en una mujer. Ayer aprendí que a veces lo más saludable es soltar y gritarlo todo hasta encenderse. Le pese a quien le pese.

Chicas al frente es un espacio para chicas creado por un grupo de mujeres con la expectativa de crear sororidad; es decir, alianzas entre nosotras y espacios en los que podamos retroalimentarnos con experiencias y herramientas en pro de la igualdad de género. Su misión se expresa a partir de actividades culturales y charlas que tratan de visibilizar temas como el de anoche: la violencia.

Bruja quemándose en Derenburg, Alemania, 1555.

Me acerqué al conversatorio con un nudo en la garganta y con mi mejor amiga de respaldo. Para este punto es importante que entiendan algo que solo comento con mi gente cercana pero de lo que ahora me siento responsable de hablar para quebrar ciclos y corregir creencias: soy sobreviviente de violencia. Me tiemblan las manos mientras lo escribo pero ya me cansé de esconderlo. Soy sobreviviente de un ciclo de agresiones que dejan marcas más profundas que los golpes y secuelas con las que me tengo que ver la cara aún cuatro años después.

Asistí entonces con la esperanza de escuchar nuevos puntos de vista y complementar esa sensación de estancamiento que a veces ataca el proceso, ese bicho simbólico que me persigue susurrándome ideas horribles al oído.

La noche quedó en manos de un grupo de mujeres increíbles: Joss Villalobos, Coraima Díaz, Rocío Jiménez, Yvonne Cerdas y el Colectivo la Chancha Negra. Entre todas tocaron temas desmitificando esa idea de que la violencia se basa en golpes o que solo la vivimos las mujeres.

El Aquelarre, Francisco de Goya.

Conversamos sobre agresión patrimonial, económica, sobre el efecto de la cultura y la estructura manifestado en forma de violencia directa.  Hablamos de lo crueles que somos con nosotras mismas y nuestros cuerpos y de cómo todo lo que nos han enseñado en la vida se convierte en patrones repetitivos a los que recurrimos para tomar decisiones. Malas decisiones.

“El ciclo de violencia se compone de tres fases, la acumulación de tensión, el estallido y la fase de luna de miel”, indicó Rocío Jiménez al público; quienes de inmediato plantearon posibilidades que no siempre se describen en la teoría: ¿Y si nunca llega la luna de miel? ¿Puede el estallido ser solapado? ¿Qué tal si esta persona nunca se disculpa y más bien culpabiliza a la otra para bajar la tensión, como si lo mereciera?

Mis manos heladas, los ojos vidriosos y mis voz interna dándose cuenta de que todo esto fue cotidiano y normalizado para mi en algún momento por la creencia de que las mujeres tenemos que aguantar, por la insistencia de que yo siempre estaba exagerando y las voces que constantemente cuestionaban mi salud mental.

Brujas, Hans Baldung, 1508.

La cúspide del evento llegó después de que la Doctora Yvonne Cerdas nos recalcara que el secreto está en querernos lo suficiente como para rechazar relaciones co-dependientes, cuando las integrantes del Colectivo la Chancha Negra encendieron el salón con su puesta en escena.

La consigna fue sencilla y poderosa: “Estas mujeres van a representar todo lo que ustedes quieran decir en un espacio seguro.  No se guarden nada, todo está permitido y no vamos a destapar nada que no podamos tapar después”. Mi corazón en franca taquicardia le avisó al resto de mi cuerpo que era hora de hablar, de redefinir mi narrativa y usarla para evitar que otras mujeres pasen por lo mismo, evidenciar el problema.

“Estoy lista, no voy a aceptar esto nunca más, nunca más”.

Parte importante de esta discusión es saber reconocer las señales de una relación tan sutilmente violenta y poner límites claros contra comportamientos que han sido minimizados e incorporados como esperables dentro de nuestra cultura.

El amor no es el que te dice que sin él no podés enfrentar el mundo, que nunca vas a alcanzar tu potencial y que deberías estar agradecida de su afecto por lo difícil que sos de querer. Una relación no está bien si de repente tu pareja le dice a los demás que estás loca o que sos inestable, menos aún si estos argumentos se utilizan para tapar y justificar infidelidades físicas y virtuales.

Una bruja, un hechicero y un demonio vuelan en escobas frente a una mujer, circa 1400.

Recuerden que pedir respeto y honestidad no es ser majadera y que una buena mujer no es la que tolera y calla, o la que sostiene al “gran” hombre. Todas las fotos y los posts del mundo resultan insuficientes para tapar el dolor que causa alguien cuando te dice abiertamente que no te quiere y que das asco, que te aleja de tu familia, espanta a los amigos y te enreda en una dinámica en la que todo es tu culpa, hasta lo que él hace.

La violencia se esconde en los lugares más inesperados y todos somos vulnerables si no visibilizamos esta realidad. Nuestras historias son nuestras para contar y evitar que otros las repitan, para destapar el abuso y cerrar el propio ciclo de sanación. Ayer después de la charla tuve que huir a mi casa a quebrarme hasta quedar dormida, pero si no fuera por todas esas personas tan valientes que sin saberlo me dieron su apoyo no estaría escribiendo esto. Seguiría en silencio.


Foto de portada de Joseph E. Baker, 1892.

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