¿Por qué la gente cree que la felicidad y el éxito son la persona con la que estamos y no quién somos o lo que hacemos?

Tengo una amiga que me decía: “El día en que de verdad te querás a vos misma, te va a querer un hombre como a mí”.  Ella, por supuesto, se casó con este hombre que la amaba y su matrimonio no duró ni dos años. Una vez acabada la relación se fue a estar sola de nuevo, a meditar; a re descubrirse.

Pensaba: ¿Será que me faltó algún ingrediente en la fórmula mágica para cazar un hombre?

princesas

Luego de un tiempo descubrió que le faltaba llevar terapia, vivir sola, correr con su perro libre por el campo, volver a enamorarse, sufrir de amor. Retomar la pintura. Tomar vino. Volver a enamorarse y de nuevo equivocarse.

Digo, ¿cuándo llegamos? ¿Y a dónde se suponía teníamos que llegar?

El mito es que el premio al buen comportamiento es un hombre. Si uno lo ha “logrado” en la vida, digo: aceptarse a una misma como es, amarse, no necesitar nada de nadie, ser independientes, pero cariñosas, asertivas, pero buenas, inteligentes, seguras, satisfechas, realizadas, pero femeninas; no sólo se gana: la recompensa es un hombre.

El éxito en nuestra vida depende de nuestro resultado en la carrera de re programación e inserción en la cadena social alimenticia, a través de la maquina capitalista de sociedad “funcional y patriarcal”. Esto no con la finalidad de obtener el bien de ser libres, mejores y autosuficientes, sino por el contrario, con el propósito de tener las características necesarias para poder establecer una relación de convivencia, matrimonio, o mutación simbiótica a convenir. Porque además, crear esta fusión social es  el único propósito y sentido que puede tener nuestra existencia.

Yo pienso en Zizek, en su historia sobre cómo lo peor que le puede suceder a uno es cumplir su deseo. Terror, porque lo único que queremos es desear. Estar seguros de que la máquina del corazón funciona y aún es capaz de sentir algo.  

Yo sólo quiero enamorarme.

Como ya ni dios existe, los motivos por los que vivir se van reduciendo vertiginosamente. Como vivir asumiéndose a uno mismo y  siendo consecuentes es el camino más difícil, se elige darle la vida al otro. Cristos culpabilizantes y redentores. Sacrificados por el otro, para formar una bendita trinidad santa, que nos dé una segunda vida en el más allá.

Edward Saxby como Sexy Jesus en el Sexy Jesus Calendar

Edward Saxby como Sexy Jesus en el Sexy Jesus Calendar

Cristo ven pronto.   

Sálvame.

Seré lo que vos querás, haré lo que vos digás, nada más no me soltés nunca de la mano.

Me llama mucho la atención cómo y lo mucho que nos vemos las unas a las otras en la calle. Vemos cómo anda vestida la otra, cuál es más guapa, cuál está muy gorda, cómo me gustan sus anteojos, esta fijo escucha radio U y se leyó El Capital. Estamos en una competencia. Ensalada de frutas: la que se queda sin silla pierde.

Yo pienso en una frase de Mujercitas, donde la hermana mayor dice que no necesita muchos pretendientes, sólo uno, dice: -el correcto.

Yo no quiero tener que competir con nadie, ni convertirme en nada. Si existiera un hombre para mí y discúlpenme la cursilería por favor: él me necesita exactamente como soy. Soy el químico que le hace falta. El color con el que necesita ver la vida y la manera de pensar que necesitaba oír para poder hacer conversación. Se entenderá en mi universo y en mi universo se sentirá en casa. Mis palabras le hablarán en su idioma y me beberá como agua.

Si es amor, me amará por la persona que soy y por la persona que fui y por la que sueño ser. Y yo lo amaría igual.

Digo, no estoy en contra del amor.

Pero no entiendo por qué se supone que hay que hacer tantas cosas para el otro, TODO EL TIEMPO ¿por qué hay que mejorarnos para ser dignas? ¿Por qué hay que pintarse el pelo, ponerse colorete, subir centímetros, bajar kilos? Quiero que me quieran por ser la bella escéptica persona que soy. Nada más y nada menos.

Eso es autoestima.

Y viene con calma, con silencio, con ratos de soledad deliciosos, con libros magníficos, con sabores fusión, con lugares diferentes,  con idiomas desconocidos, con historias únicas, con música exótica, con paladares exquisitos, con olores y colores nuevos, sueños,  profecías, tatuajes, llantos, conjuros, collares, perfumes y cartas. Viene con el azar de vivir y de sentirse vivo y no existe mayor recompensa posible.

Sólo me metería con alguien si estoy segura de que es mejor que estar sola.

Yo decido. No soy la dichosa elegida de alguien. Nos decidiríamos unir por el inmenso placer que nos provocaría estar juntos. Hedonismo puro, lujo y  golosina. Siempre nos podríamos separar de la mano cuando nos dé la puta gana.  

Share This: