Somos lo que decimos, lo que callamos y lo que permitimos. Si reímos de un chiste violento también estamos violentando, si compartimos ese video porno filtrado también estamos robando la intimidad de una persona. No seamos la base de la pirámide de la violencia, no dejemos que apoyen su misoginia sobre nuestros silencios.

El pasado viernes 7 de octubre salió a la luz un video del 2005 donde Donald Trump hacía alarde de cómo su posición de celebridad le daba carta blanca para abusar sexualmente de quien quisiera. Independientemente de si nos interesa la política gringa o no, necesito aprovechar esta oportunidad para que hablemos de los facilitadores.

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Primero el contexto: en esa época Billy Bush era co-presentador en Access Hollywood y Trump estaba en The Apprentice –ambos programas de NBC–, Trump iba a grabar un cameo en la novela Days of Our Lives, y los dos iban juntos en un bus hacia el set.

De camino sucedió lo que, en un intento por minimizarlo, Trump ha estado llamando “conversación de vestidor”. La siguiente traducción al tico es mía, pero pueden leer la transcripción en inglés aquí y ver el video en toda su gloria acá. El intercambio fue más o menos así:

Bush (notando de lejos a Arianna Zucker, co-estrella de Trump en la telenovela): Uuuy, tu chiquilla está reventada. De morado.

Trump: ¡Whoa!

Bush: Sí. ¡Sí, el Donald se la llevó!

Trump: ¡Whoa!

Bush: ¡Whoa, compa!

[…]

Trump: Necesito unos Tic Tacs, por si acaso empiezo a besarla. Tan solo empiezo a besarlas. Como un imán. Solo las beso. Ni me espero. Y cuando sos una estrella, te dejan hacerlo. Podés hacer lo que sea. […] Agarrarlas del mico. Podés hacer lo que sea.

Bush y otros hombres en el bus le ríen la gracia, se oye a alguno hacerle eco con un “lo que querás”. Y todos gozan. Se bajan del bus, los recibe Zucker quien saluda a Trump, y antes de seguir hacia el set donde van a grabar al genio de Bush se le ocurre decir lo que a mí, personalmente, me cabrea más de su participación.

Bush (a Zucker): ¿Qué tal un abracito para el Donald? […]

Zucker (a Trump): ¿Querés un abrazo, querido?

Trump: Ok, claro. (Se abrazan) Melania dijo que estaba bien.

Bush: ¿Qué tal un abracito para el Bushy? […]

A ver, Trump le acaba de decir que él tiene la maña de atacar mujeres sexualmente, de besarlas sin pedir permiso, de agarrarles el mico –sus palabras, no mías–, ¿y Billy Bush expone a Zucker a un agresor pidiéndole que le dé un abrazo? Y puntos extra por lo de “Bushy”.

Mucho se ha hablado sobre lo que dijo Trump y sobre su no-disculpa, y sobre su campaña, y sobre las acusaciones por supuestas agresiones sexuales, y ya todos tenemos los ojos arratonados de estar volviéndolos con cada video o grabación que surgen en el último round antes del 8 de noviembre.

Pero esto es sobre Bush y su participación en la conversación. Y es que Bush no sería el que está hablando de atacar sexualmente a mujeres, no sería el que está rajando de sus intentos de tener sexo con una mujer casada y objetivizándola, pero tampoco está dejando de ser el compa idiota que se ríe de los chistes de Trump. Bush es el que juega de inocente haciéndose el que no tiene responsabilidad de lo que el otro dice. Excepto que no lo es y sí la tiene.

Esto es de todos los días, allá, acá y donde sea. Se junta un grupo de personas-casi siempre pero no exclusivamente hombres- por la razón que sea empiezan a basurear a una mujer -y sin tomar en cuenta que esa mujer se merece el mismo respeto que ellos- la reducen a menos que una persona. La valoran sólo por su apariencia física, la juzgan por su vida sexual, por sus decisiones de vida, por su trabajo, la miden con menos compasión que a cualquier hombre, y le dan duro. Le dan durísimo.

Mucha gente cree que por no ser la parte de la conversación que dice las palabras ofensivas, todo está bien, que con eso se salvan de ser tachados de homofóbicos, o machistas, o racistas, o agresores. Pero no es así porque, no solo no están deteniendo la conversación, sino que están permitiéndola, están fomentándola con su silencio o premiándola con sus risitas.

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El otro día pasé por el mismo papel de caemal en mi oficina. Escuché a unos compañeros hablar pestes de una modelo nacional, según ellos se cuidaban de usar palabras lo suficientemente solapadas para no pasar por machistas, porque, como han dicho muchas veces: “hay señoritas presentes”. Uno de ellos se refiere al agente de la modelo como el proxeneta y todos se ríen. Entonces me toca decirles que su conversación es misógina y ofensiva. ¡Pero yo no estoy diciendo nada! Brincó de primero el que, en efecto, no había hecho el comentario. Pero te estás riendo de sus chistecitos sexistas, le dije, y eso te hace parte del problema, ya estás muy roco para hacerte el que no te das cuenta.

Mientras están en grupo se escudan en el consenso, en que el colectivo es anónimo, creen que el colectivo no es responsable por lo que dice o el ambiente que construye, y que las personas que les hacemos saber que están siendo ofensivos somos unas resentidas y unas delicadas a las que nos molesta todo. Porque no podemos ver a nadie vacilar en paz y queremos hacerles la vida miserable coartando su sagrada libertad de expresión.

trump04Pero en privado cada uno le dice a su novia, sus amigas o su mamá que no es él, sonlos otros”, los compas, son ellos los que dicen animaladas –que te juro que tampoco son tan compas míos-, él solo está ahí, de casualidad. Y jamás iban a pasar por el color de decirle a su compas que no está bien hablar así de nadie –ni tan compas, en serio-.

Billy Bush todavía estaba trabajando para NBC, desde hace poco tiempo como co-anfitrión en The Today Show, pero después de una suspensión y días en negociaciones, ya salió del programa. Seguro se va a llevar un montón de plata y algunos de ustedes se va quedar pensando que así no perdió nada. Pero no es el caso, quedó públicamente como un machista cobarde que no tuvo la integridad moral para detener una conversación terriblemente inapropiada y violenta. La falta de ética cierra puertas, al menos las que valen la pena.

¿Qué tiene todo esto que ver con Lucía Pérez de 16 años, que murió drogada, violada y empalada en Argentina? Tiene todo que ver.

La salida simplista es reducir a los violadores asesinos de Lucía a unos enfermos sociópatas, y es que el pensar en ellos como delincuentes sin moral muy lejanos a nosotras (o nosotros) o a cualquiera que conocemos, nos deja dormir en paz. Pero ellos son el resultado de una cultura de agresión y violación, son producto de la sociedad patriarcal que los respalda.

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Y todo el mundo aquí juega un papel en esa cultura: Billy Bush y mis compañeros de trabajo y yo y muchas otras personas que se consideran razonables, con plenas facultades mentales, con capacidad de analizar y diferenciar el bien del mal. Pero incluso con nuestra capacidad de razón muchos no ven nada de extraño en denigrar a una mujer y negarle el respeto que se merece, ven normalísimo tratar a una mujer de puta, o de objeto por ser dueña de su cuerpo y de su sexualidad.

Estas conversaciones llenas de facilitadores son la base de la pirámide sobre la que se ha construido la cultura de violencia y violación, cada capa más agresiva que la anterior, capa tras capa corremos más peligro.

Enfocándome en lo local -y hablo del tico porque esa es mi audiencia-, al tico le cuesta avanzar en este tema porque no le gusta caer mal, no le gusta incomodar, mucho menos confrontar. Pero tiene cero bronca con permitir esta cultura de violencia  contra  las mujeres. El tico cree que por no haber sido el que grabó o el primero en compartir el video íntimo de una chavala, entonces no es parte de la porno-venganza, que no pasa nada malo con verlo, no pasa nada con reírse del chistecito sexista, racista u homofóbico, si solo es broma, mae.

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Es vacilando. Excepto que no es una broma y es la vida de alguien. No le hacen daño a nadie. Excepto a todas las mujeres que tenemos que convivir con cada uno de ustedes en la calle, en el trabajo y en las aulas, y como ustedes permiten que continúe la agresión, un día yo me topo de frente con uno de esos agresores que se siente respaldado por los que se quedaron callados y permitieron que él me impusiera una inferioridad, y estableciera su derecho sobre mí, sobre mi cuerpo y sobre mi vida.

¿No? ¿Estoy siendo injusta y generalizando? ¿Vos no sos así? Entonces la próxima vez que escuchés a tus compas hablando ofensivamente de una mujer, vas a decirles que están siendo sexistas y que no está bien. Entonces la próxima vez que te compartan un video que una chavala nunca tuvo intención de que vos vieras, lo vas a borrar y le vas a decir al compa que te lo pasó que eso eso es agresión sexual y no está bien. Entonces la próxima vez que tengás oportunidad de detener la cultura de violación, lo vas a hacer.

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