El erotismo del cuerpo humano, de la desnudez y del sexo en el cine nos permite explorar distintas sensualidades y placeres. La desnudez ajena no como material masturabatorio, sino como arte político.

Podría decir que el erotismo existe en casi que todos nuestros cuerpos, es algo inherente al ser humano, no empezó siendo un producto, empezó con la especie e -incluso- antes de ella. Pero ¿qué es el cine erótico de hoy?

Bueno, empecemos con qué es porno porque es lo más común, lo que probablemente todo el mundo conozca. Es material (casi siempre visual o audiovisual) con contenido sexual explícito. “Yo no puedo definir la pornografía, pero sé que lo es cuando la veo”, dijo una vez un juez en Estados Unidos. Creo que es bastante acertado su intento de explicación.

The chick. (2008).

The chick. (2008).

¿Recuerdan esa área reservada para hombres dentro de los videoclubs? (Puede que yo sea un poco vieja en comparación con la media del público de Vacío). De chiquita amaba un video que estaba sobre el Boulevard de Los Yoses, donde ahora hay un minisuper que me deprime un poco. Nosotras no éramos socias pero mi tía sí, y creo que la segunda esposa de mi papá también.

Ahí, a un metro y medio de la caja, sobre la misma pared, había una cortina azul que separaba Die Hard y Cinderella de Creampie Hard y Fuckarella (Aclaración: los nombres porno son inventados, si las van a buscar no las van a encontrar, si terminan existiendo y las encuentran me pasan el link). Esa curiosidad de ver lo que se encontraba ahí atrás me mataba, sabía que era porno, creo que no me interesaba ver pornografía en sí, sino más bien ver qué era ese algo que escondían a la vista de toda la humanidad.

Pues mucho ha cambiado desde esos primeros años 90, ahora la pornografía está en todo lado, a un clic de distancia, sin censura ni cortinas azules. El cine erótico, en cambio, es más difícil de encontrar, no todo se consigue online, se cuida por el arte que es.

El porno mainstream está hecho para ojos masculinos. Si googleas “gay porn” te sale porno para hombres gays o bisexuales, en cambio si pones “lesbian porn” te sale porno para hombres que quieren ver a mujeres tocarse sin presencia masculina en cámara; no a lesbianas que no tienen ningún interés en ese hombre que googlea.

Claro que hay porno sobre y para mujeres (cis, trans, queer, y de toda orientación sexual) y hay porno por mujeres, pero no es la regla. El porno para lesbianas es casi que imposible de encontrar sin tener que pagar, no es accesible para la mayoría de la población. Igualmente es imposible encontrar una línea gruesa y bien definida entre porno y erótica.

Women. (2010).

Women. (2010).

Algún día hablaremos más sobre porno, lo prometo.

Ahora tenemos que definir erótica. Siguiendo lo que dijo el juez gringo ¿sabemos lo que es el cine erótico cuando lo vemos? Yo creo que sí. Diría que es material audiovisual (o visual) con (¿fuerte?) contenido sexual pero no necesariamente con penetración y -en algunos casos- ni siquiera hay escenas de sexo, pero sí (veces más, a veces menos) sensualidad.

Adicionalmente le agrego el factor estético: la erótica es arte. Lo que se considera erótico es interpretado por quien lo mira. El porno mainstream -en cambio- no deja mucho que interpretar; es kitsch, exagerado, y -personalmente- poco relacionable (y ni que hablar de la misoginia espantosa que ahí se refleja: violencia, poder, sumisión, dolor, placer unilateral).

Un ejemplo lo podemos ver en Tygris (que se proyectó en el Peeping Shnit 2015), corto en el que las escenas donde hay sexo explícito o porno no son excitantes, e incluso pueden ser incómodas de ver.  

Algunos cortos, a pesar de ser animados, son considerados como parte del cine erótico, pues son bastante explícitos. Por ejemplo, Dildoman es muy gráfico y violento, y tiene una manifiesta denuncia política y de reivindicación de género a nuestros cuerpos femeninos usados para fines masturabtorios de hombres ajenos.

Entre más lo pienso, más veo ese mensaje político. Si es así, el cine erótico -al menos el que se pasan en el Peeping shnit– puede ser descrito como aquel que tiene nudismo, sensualidad, genitales, a veces sexo, y siempre algún tipo de consideración más allá de lo estético y de lo sexual. Dicen que el sexo es político y creo que aquí se comprueba.

Action Painting No. 1 (2014).

Action Painting No. 1 (2014).

En Myszochujek vemos a un ratón que desea ser libre y, para ello, no quiere tapar su pene. Es un personaje que lucha contra la censura de una sociedad opresora. La historia es que el realizador Kristof Babaski hizo el corto animado en 1957 pero el gobierno opresor de su Polonia natal censuró y desapareció el film.

Ese corto lo encontraron hace unos años y lo pasaron a HD para luego ganar premios en distintos festivales. Este corto no es necesariamente sexual, pero si se centra alrededor de un pene muy grande y el sistema que lo quiere esconder. (No entremos en el poder simbólico/violento del pene y la supuesta virilidad según el tamaño de cada uno.)

LE MÂLE IDÉAL es una tragicomedia donde una mujer ama de casa vive infeliz. Un día, de la nada le aparece, un muñeco inflable en el balcón y le despierta un lado sensual que seguramente hace años tenía dormido. Al día siguiente se levanta asustada y con remordimiento de conciencia -como muchas mujeres cuando salen de su mandato patriarcal- y tira a su hombre ideal por el balcón. Su cara parece moreteada – un efecto producido por el maquillaje chorreado- como si la hubiese golpeado un marido agresor.

Vuelve a su plancha de ropa y novela romántica, ella infeliz como siempre. ¿Algo más político que esta representación de la represión que sufren millones de mujeres en sus labores domésticas no remuneradas? ¿de la prohibición que nos imponen a tener placer, y cuando lo tenemos nos hacen sentir culpables y hasta irresponsables?

LE MÂLE IDÉAL (The Ideal Male) – SHORT FILM from Soumato on Vimeo.

Aparte de político, el cine erótico no es predecible, como sí lo es el porno mainstream. No termina cuando se eyacula o se llega al orgasmo (quien está al frente o quien está dentro de la pantalla). Termina con muerte, con tristeza, con libertad, con venganza. Al igual que el cine-arte o cine de autor(a), la erótic no busca el final feliz de Hollywood o del porno mainstream, lo que busca es transmitir una historia.

Con sensualidad, genitalidad, sí, pero una historia más allá de solo un placer sexual. Lo que busca es regalarnos un placer más allá, una serie de placeres integrales de belleza, narración, pensamiento crítico, empatía.

El cine erótico tiene una existencia por razones estéticas, no motivado por el consumo masivo de una audiencia que sabe a lo que va, sino en ofrecer algo diferente, una experiencia. Su público es de un nicho específico, no se consigue en los multicines de los centros comerciales ni millones de páginas web. Ese público consume en festivales, en cines independientes, a veces en Vimeo, y en casas de amigos con ganas de aportar al desarrollo fílmico local.

erotismo03

030. (2010)

Aunque parezca algo nuevo, underground o hasta hipster, lo erótico tiene muchos más siglos que la pornografía. Desde la Venus de Willendorf de hace más de 22 mil años en lo que hoy es Austria hasta Phosphenes que se va a presentar en el Peeping shnit 2016, los desnudos siempre han estado en nuestro arte.

La desnudez es personal y es universal. Cada cultura la esconde o expone cómo considera apropiado. Algunas hasta tratan de negarla. Lo que no podemos negar es que todo el mundo nace con su propia desnudez y algún día desarrollará su propia sensualidad. El cine erótico solo nos permite -a quienes somos cinéfilovoyeristas– experimentar la desnudez, sensualidad, impredecibilidad del statement político de alguien más.  Y, quién sabe, puede que nos terminemos masturbando con esto también.

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